Minuto a Minuto

Nacional Cuando la muerte ronda
                  Les reitero: la muerte es una hija de la chingada que solo nos deja desolación, pero al menos nos recuerda, entre el dolor y la ausencia, el vamos a vivir la vida, que para eso vinimos. Que no se nos olvide
Internacional Vance responde a manifestante con bandera mexicana: “Si amas México, vete allí”
"Yo te compro el boleto de avión", fueron las palabras de Vence al ver una bandera de México en la convención republicana
Nacional Vanely “N” habría fingido su muerte para evadir deuda de casi un millón de pesos
Vanely ofrecía tandas de dinero y artículos como pantallas, teléfonos celulares, muebles y otros productos que nunca fueron entregados
Nacional Sheinbaum destaca avances y nuevas obras para Veracruz
Claudia Sheinbaum anunció los avances que el gobierno federal ha tenido en Veracruz en materia de salud, educación y vivienda
Nacional Vuelca tractocamión con pipas de diésel sobre la autopista Guadalajara-Colima
El accidente ocurrió a la altura del kilómetro 68, cuando el vehículo de carga perdió el control y se impactó contra el muro de contención

En el principio era el Verbo, y el Verbo era Dios. Y el Verbo era con Dios.

Lo sigue siendo: las cosas existen dependiendo de nuestra capacidad de darles nombre. La comunicación no existiría sin la convención de que todos sabemos qué queremos decir cuando llamamos a cada cosa como tal. Por eso estamos como estamos en este país. Especialmente a raíz de la muerte, en una volcadura e incendio del vehículo en que viajaban, de dos agentes de la CIA que operaban en nuestro país. La Torre de Babel. Nadie sabe qué quiso decir el otro. O uno mismo.

Para empezar, resulta que no eran dos, sino cuatro los que andaban trabajando en Chihuahua. Para seguir, la señora presidente, con “A” de mujer, dijo primero que no sabía nada de estos muchachitos, que diría el Agallón Mafafas de grata memoria. Luego dijo que, si fuera cierta la versión de agentes gringos, eso sería responsabilidad del estado de Chihuahua, donde sucedió el asunto.

Simultáneamente, el fiscal general de justicia del estado de Chihuahua informaba que los muertos sí eran empleados de la embajada de los Estados Unidos en México, pero que andaban en otro jale, instruyendo a mexicanos a volar la versión moderna de los papalotes: los drones. Se les llama también cometas o barriletes, pero por su oscilante conducta en mi pueblo les dicen huilas, igual que a las putas. Pero ese es otro asunto.

Según el fiscal norteño, los güeritos le habían pedido a su cuate, el director de la Agencia Estatal de Investigaciones, un aventón al aeropuerto para regresar a Mexico City, y más adelantito se volcó la camioneta y luego se incendió.

Mientras eran peras o manzanas, alguien en Palacio Nacional leyó el Washington Post on-line donde decían que los muertos eran agentes de la CIA. Luego lo confirmó el New York Times. Entonces era cierto, y la presidente, con “A” de mujer, lo admitió y, fiel a sus usos y costumbres, dijo que se iba a hacer una investigación para ver qué ley, acuerdo, contrato, componenda, juramento o Constitución había violado la señora gobernadora de Chihuahua a quien le dicen Maru. Sucede que es panista, la muy méndiga.

En eso andábamos cuando los muy independientes y soberanos legisladores de Morena, que acuden a levantar las manos en la Comisión de Puntos Constitucionales del Senado y que suelen ser muy culiprontos, emitieron una “invitación” para que la tal Maru acudiera a informarles el cómo, el cuándo y el por qué de sus arreglos con los del Norte.

Más hete aquí que Luis Donaldo, de todos los apellidos venerables, votó en contra y les explicó que la dichosa comisión no tiene facultades constitucionales para hacer lo que hizo. Y que la motivación de su actuar era política, como si fuera la primera vez.

Mientras tanto, el pacificador de Irán, Donald Trump, le mandó decir a doña Claudia que debería demostrar más empatía hacia los dos muertos en Chihuahua y los esfuerzos que su país hace en el nuestro para liberarnos del azote del narcotráfico que abastece a sus juventudes.

Para referencia sobre los términos Verbo, Dios, Agallón Mafafas, papalotes, empatía, huilas, cometas, putas, barriletes, Donald Trump, méndiga, drones y culiprontos, sugiero Google, para que no se les gaste la inteligencia Artificial.

PILÓN PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): La voz de alarma sobre la presencia de plomo en la sangre de niños surgió en Nuevo León, cuna del movimiento Tierra y Libertad que parió al conveniente negocio que se hace llamar Partido del Trabajo y se dedica a chantajear al Ejecutivo con un caudal de votos que difícilmente puede documentar.

También con un apoyo en el Legislativo que en fechas recientes se ha visto dudoso; pero eso es política, y dado que la política es el arte del verbo vacío, carece de importancia real.

Lo que es dato duro es que los CENDI (Centros de Desarrollo Infantil) son unas simples guarderías dadas en concesión a la esposa de Beto Anaya, fundador y dueño del Partido del Trabajo, Guadalupe Rodríguez Martínez. Hasta ahí todo iba bien, como se conoce a andar bien en la política mexicana, hasta que se encontró en 83 niños de un CENDI en el estado de Nuevo León rastros de contaminación por plomo.

Lo que parecía ser noticia local de corrupción crece a escala de problema nacional de salud infantil y de protección al medio ambiente.

Por ahí deberían rascarle este fin de semana que no tienen qué hacer.

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