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El elevador mexicano lleva décadas averiado
Foto de Bhargava Marripati en Unsplash

Once generaciones. Casi tres siglos. Ese es el tiempo que, según la OCDE, necesitaría el bisnieto del bisnieto de una familia mexicana del decil más pobre para alcanzar apenas el ingreso medio. Dinamarca lo logra en dos. La cifra no describe pobreza: describe inmovilidad, que es cosa distinta y más grave.

Conviene resistir la explicación fácil. México no es el país más desigual de América Latina ni el más pobre; su singularidad está en la rigidez. La OCDE lo llama “pisos y techos pegajosos”: quien nace abajo se queda abajo, y quien nace arriba rara vez cae. En México ambos extremos están cementados, y el mecanismo es identificable.

Primero, la informalidad. Más de la mitad del empleo ocurre fuera del sistema formal, lo que significa carreras laborales sin escalera: sin capacitación, sin antigüedad acumulable, sin pensión. Segundo, un sistema educativo que reproduce el origen en lugar de corregirlo; la calidad varía tanto entre escuelas que el código postal predice el destino mejor que el talento. Tercero, y decisivo, la debilidad fiscal. México recauda alrededor del 17 % del PIB —el nivel más bajo de la OCDE— y su combinación de impuestos y transferencias reduce la desigualdad de forma marginal, mientras que en Europa continental la corta de raíz. Un Estado que no redistribuye no puede operar un elevador social; apenas alcanza para el elevador de servicio.

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A ello se suma lo que las estadísticas registran mal: la persistencia de ventajas por color de piel, apellido y red familiar, documentada por el CEEY. El mérito existe, pero opera dentro de compartimentos.

La lección incómoda es que la movilidad no se decreta con programas sociales. Requiere formalizar el empleo, financiar escuelas donde más pesan y construir una base fiscal digna del tamaño del país. Sin eso, seguiremos administrando la herencia en lugar de romperla.

Nota: El dato de México sí es defendible, pero con matiz. México no aparece en la Figura 1.5 del reporte (la tabla 1.1 marca su movilidad de ingresos como “sin datos”). El “11 generaciones / 300 años” viene de la presentación que Gabriela Ramos hizo del estudio en México en agosto de 2018, no del gráfico publicado.

Vía Dr. César Velasco.