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Desde el viernes de la semana pasada, la sociedad mexicana empezó a rebasar a la 4T, al entender mejor que el gobierno que una epidemia siempre es un momento de prueba para una comunidad y una época.

Una docena de administraciones estatales suspendieron eventos masivos, las escuelas privadas cancelaron clases, las federaciones deportivas clausuraron las instalaciones al publico, los empresarios mandaron a sus empleados a trabajar en casa…

A la par, la 4T hizo un llamado a darse besos y abrazos entre multitudes, no realiza pruebas por ser caras, rehusó cancelar el convierto Vive Latino en la CDMX, el presidente desafía en público al virus al negarse a usar gel antibacterial…

Y el diario español El País escribe que los presidentes de Brasil y México son “dos de los mandatarios más criticados por su actitud irresponsable frente a la pandemia y no están suficientemente preparados para abordar una crisis sanitaria como la que se prevé”.

Sin embargo, la 4T mira a otro lado, en tanto que los mexicanos toman medidas por cuenta propia, siguiendo los lineamientos de los gobiernos de otros países y retomando su propia experiencia de 2009-10 con la influenza H1N1.

Porque México fue ejemplo, entonces, de conducción seria ante una epidemia gravísima y demostró, una década antes, lo que el mundo comienza a entender hoy con el Covid-19: que lo único efectivo es el confinamiento y la distancia física entre las personas.

Por eso la bahía de San Francisco ordenó la cuarentena obligatoria para 6,7 millones de personas, la Unión Europea cerró fronteras por primera vez en su historia, la UEFA aplazó la Eurocopa hasta 2021, El Salvador suspendió el servicio en mesas en restaurantes y cafés.

Sin embargo, la 4T todavía no entiende que el Covid-19 está amenazando al proceso de globalización más que el 11-S: en pocas semanas hay países aislados, fronteras cerradas y la economía mundial en el suelo.

En cambio, para contener la pandemia, la 4T destinará tres mil 500 millones de pesos para comprar equipo médico, material de laboratorio, insumos para lavado de manos y desinfección y ventilación de soporte.

¿Tres mil 500 millones de pesos? ¿Sólo eso? Pues hace 10 años, el gobierno panista de Felipe Calderón, en medio de la crisis económica mundial de 2008, dedicó ¡cinco mil 500 millones de pesos a combatir la influenza H1N1.

Peor: la 4T se regodea con su actitud de brazos caídos ante la pandemia. Ayer, el presidente citó de urgencia a sus colaboradores para tratar un asunto prioritario, que resultó ser… revisar los programas corporativos para buscar el voto.

El Covid-19 muestra a esta administración tal cual es: irreflexiva, inconsciente.

Y a la sociedad mexicana, en cambio, muy a la altura.