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Me preguntan de dónde saco yo que lo que AMLO quiere es un plebiscito y que su camino para lograrlo es la segunda vuelta.

Bueno, lo primero lo saco del discurso que López Obrador pronunció el 11 de junio de este año, en el III Congreso Nacional de Morena, celebrado en Ciudad de México. Dijo ahí:

Que no quede por nosotros, que sea el pueblo el que decida sobre su destino. Estamos a un año de la elección presidencial del 2018, que va a ser, más que nada, un plebiscito. La gente va a decidir si quiere que continúe el mismo régimen caduco, de corrupción y privilegios, o busca, sin miedo y con determinación, un cambio verdadero.

Si lo que quiere López Obrador es ese plebiscito, debería querer también la segunda vuelta, pues solo con ella quedaría planteada cabalmente la alternativa plebiscitaria: “Sí” o “No”,“Régimen caduco” o “Cambio verdadero”.

En las condiciones de votación actuales, lo que habrá es un voto fragmentado donde el ganador triunfará, poco más o poco menos, por 30 por ciento de los votos emitidos, equivalente quizá a 16 por ciento de los votantes posibles.

Sería un extraño plebiscito que alguien ganara la Presidencia con la tercera parte de los votos emitidos, equivalentes a un 16 por ciento de los votos posibles, con el resto de la gente, 84 por ciento, sin votar o votando contra el ganador.

En las condiciones actuales de competencia, sin segunda vuelta, la abrumadora mayoría de los votantes escogerá una opción distinta a la ganadora.

En caso de ganar en la primera vuelta, López Obrador habría obtenido un “plebiscito” a favor del “cambio verdadero” con un 16 por ciento de los votantes posibles, sin el apoyo del 84 por ciento.

Mal podría decirse que esos porcentajes de votación expresan la voluntad plebiscitaria de la nación. Muy distinto sería el caso con la segunda vuelta, pues ahí el ganador lo sería por la mitad más uno de los votos. El carácter plebiscitario de la elección quedaría satisfecho.

Insisto: si lo que quiere López Obrador es un plebiscito para que el pueblo escoja “sin miedo y con determinación un cambio verdadero”, debería también inclinarse, con determinación y sin miedo, por la segunda vuelta para 2018.