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¡Claro que la política fiscal actual ha servido para disminuir el sobrepeso y la obesidad! Con tanta carga de impuestos cada vez hay que correr más para llegar a una segunda o tercera chamba y eso quema muchas calorías.

Ahora que si hablamos de la efectividad del impuesto especial a las bebidas de alto contenido calórico, los resultados más positivos están más del lado de lo políticamente correcto y la recaudación que del combate a la obesidad.

En un país de gordos difícilmente puede haber una oposición a cualquier medida que busque paliar esta pandemia, que está provocando enfermedades crónico degenerativas y muertes prematuras a tasas descomunales. Pero siempre queda la idea de que empezar por la parte fiscal tiene más efectos recaudatorios que correctivos.

En la iniciativa de Ley de Ingresos para el próximo año la Secretaría de Hacienda estima un ingreso por concepto del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable a bebidas azucaradas de 21,000 millones de pesos.

Mientras que por concepto del IEPS aplicable a los alimentos con alto contenido calórico, la llamada comida chatarra, esperan una entrada de no menos de 17,300 millones de pesos.

Sin embargo, al mismo tiempo, de acuerdo con lo denunciado por la Comisión de Salud del Senado, México es uno de los países de América Latina que menos gasta en ese rubro. Y de hecho, para el próximo año se propone un recorte adicional al presupuesto del sector de más de 5,000 millones de pesos.

Entonces, tenemos un par de impuestos adicionales, absorbidos por la gente de menos recursos, que se justifican en el combate a través de la política pública de salud del sobrepeso y la obesidad, y al mismo tiempo hay un menor gasto presupuestado.

Puede no ser tan lineal la relación ingreso-gasto, porque ciertamente hay que ver dónde se recortan gastos de salud y dónde se aumentan los esfuerzos presupuestales. Pero hay otros datos que nos hablan de un trabajo pobre en materia de aplicación de los recursos.

Por ejemplo, aquella medida incluida en la reforma educativa de instalar bebederos en todas las escuelas del país. La meta sexenal es colocar 40,000 estaciones de agua pura y en dos años se han instalado menos de 3,000, 7% de avance cuando los IEPS de la comida chatarra rompieron todas las expectativas de recaudación.

Cierto que hay escuelas que ni agua tienen, pero si la prioridad es combatir la pandemia del peso excesivo, pues lo primero es lo primero.

Si la reducción del consumo gracias al impuesto fue del 16 calorías o si las ventas bajaron 3.8% el año pasado, aunque los litros consumidos hayan subido, pues son pequeñas medidas que no se han acompañado de medidas de prevención adecuadas.

No deberá ser subiendo más estos impuestos o inventando una tasa especial a alguna otra caloría como se puede lograr el éxito en un asunto que es de la mayor gravedad en materia de salud pública.

Con los pésimos sistemas de pensiones que tenemos, más los gastos extraordinarios que hay en materia de atención a las enfermedades derivadas del sobrepeso y la obesidad, bien puede ser considerado como un asunto de seguridad nacional.