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Si está de humor, métase a Google, la Brittanica de nuestro tiempo, y mándele decir “La Moraleja”. Antes de seguir con mi tema, yo me metí a La Moraleja, Suites & Love Hotel, Ciudad de México, en el caro barrio de Santa Fé, en la salida a Toluca, y que ofrece cuartos por mil pesos el brinco.

Quiero decir la noche, porque el prefijo “love” se refiere a que parejas que no están casadas, la una con el otro, pueden alquilar sin problema un cuarto. Confieso que este prejuicio va en contra de mis convicciones, porque siempre he pensado que los hoteles son para los que nos trujimos. Nadie se mete a un hotel para vivir, morir,o hacer algo importante en un cuartucho. Salvo hacer el amor.

Hay excepciones notables,claro. Lawrence Durrell terminó su novela en cuatro tomos “El Cuarteto de Alejandría” en el hotel Cecil, del puerto que fundó el magno Alejandro, donde había escrito algo también Gabrielle D´Annunzio. En el hotel Continental, en las ramblas de Barcelona, George Orwell vivió y narró su Guerra Civil española. Los que saben, dicen que Agatha Christie escribió su célebre “Asesinato en el Expreso de Oriente” en el Peru Palas, de Estambul. Pero la lista es larga y suculenta, incluyendo la historia de Oscar Wilde y su padre malvado, que lo metió a la cárcel con la complicidad de las mucamas del Hotel Savoy de Londres, donde se unía con Alfred Douglas.

Pero La Moraleja que a los mexicanos hoy nos ocupa, fue en Madrid un coto de caza del rey en el siglo XVIII y hoy es un fraccionamiento residencial, en el que una casa con 2,500 metros de terreno y mil de construcción, anda en diez millones de euros.

¿Por qué se puso esta moraleja en nuestra mira?

Porque el diario español El Pais publicó una historia afirmando que la señora Beatriz Gutierrez Müller, llamada “ex no primera dama”, esposa de Lopitos, tiene en su proyecto inmediato de vida mudarse a ese exclusivo código postal acompañada del vástago menor del papá de Andy.

Con trompicones increíbles para una licenciada en letras, doña Beatriz envió una misiva afirmando que no está viviendo con su hijo en Madrid, que trabaja en una universidad pública mexicana -la Benito Juárez de Puebla, me parece- que ama profundamente a algo que se llama AMLO, que todos ellos forman una familia unida cual  muégano,  y que todo esto es una conspiración en contra de su esposo, a quien visitó en Palenque en los días recientes.

Todo esto mientras se trata por todos los modos, de echar tierra a lo que se descubre diariamente de los dispendiosos viajes de los principales personeros del cuatrote en el poder, los padrotes de la austeridad humilde y la conducta frnciscana: Adán Augusto López, Mario Delgado, Ricardo Monreal y el mismísimo hijo del papá de Andy, cenando un Tepanyaki de carne Kobe que yo puedo solamente imaginarme.

Probablemente, es un asunto de mi imaginación o carencia de aspiraciones.

Confieso, que si yo hubiera podido en su momento -ya feneció el término- acudir al consulado de España en el barrio de Polanco en la Ciudad de México, y documentar que los Cortés del norte mexicano fueron parte de la diáspora judía que vino a fundar mi pueblo Monterrey, cosa probable, y que en consecuencia tengo -y mi descendencia tiene- derecho a la ciudadanía española, lo hubiera solicitado.

No por el beneficio que ese documento me pudiera dar, sino por el orgullo que tengo de ser una muestra viva del mestizaje que es el orígen de mi raza, y poder documentarlo.

Cosa que pudo haber hecho, en ese consulado, en mayo pasado, la señora Gutiérrez Müller. Desde luego, no la aceptación del mestizaje: sí las ventajas de su situación. Aunque ahora pueda cambiar de barrio. En lugar de La Moraleja, le sugiero Majadahonda. Ahí tenemos amigos Bertha y yo.

Y no es muy lejos.

Tampoco un barrio barato, ¿eh?. Aunque no creemos que ese sea el problema.

PILÓN: PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): Porque le conozco, le quiero y le respeto -que es el paso inmediato anterior del cariño- no dudo de que Joaquín López-Doriga tiene todos los pelos de la burra en la mano para que se la pelen.

Pero no puedo evitar darme cuenta de la amenaza clara de la respuesta de la señora Gutiérez Müller, con el implícito apoyo de la señora presidente Claudia.

Dice, la madrastra de Andy, que hay que sentarse a esperar. Que muy pronto entrará en vigor la reforma judicial, con nuevos jueces, y entonces sí, Joaquín, va a comenzar lo de Dios es Cristo.

Ni modo de rajarnos.

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