La mejor política exterior es la política exterior


RubenCortes

Rubén CortésCanela fina

Hay que admitir, de todas maneras, que la política exterior no es algo que apasione a la política mexicana, ni a sus principales protagonistas


Es deprimente la premisa del nuevo de gobierno en materia de relaciones internacionales: “la mejor política exterior es la política interior”. El gobierno electo anuncia a diario hasta cómo sembrará árboles, pero nos tiene que explicar todavía cuál será su papel en el mundo.

Hay que admitir, de todas maneras, que la política exterior no es algo que apasione a la política mexicana, ni a sus principales protagonistas. En México, el mundo suele ser Washington… y lo demás es paisaje.

Resultó fehaciente, por ejemplo, que el segundo debate presidencial estuviese dedicado al tema “México en el mundo” y los moderadores no consideraron importante preguntar a los cuatro aspirantes su postura sobre las elecciones de Venezuela que fueron… ese mismo día.

Y eso que los comicios resultaron un fraude tan oprobioso, en favor de Nicolás Maduro, que Henry Falcón, el candidato opositor prestado a la farsa, no pudo avalar el resultado, porque el robo de votos fue tan descomunal que se vio obligado a exigir nuevos comicios.

Pero a los moderadores del debate, y a nuestros candidatos, les importó un rábano que, en la esquina del continente, el populismo se haya cargado en 19 años (con un régimen de dádivas y destrucción de la democracia) al país más rico del continente, y con las mayores reservas de petróleo en el mundo.

Incluso, después de las elecciones del 1 de julio, han sido asesinados más de 400 opositores en Nicaragua, la mayoría estudiantes por protestar contra una reforma de pensiones, pero el gobierno ganador no le ha merecido comentario alguno, aún cuando nombró canciller a cuatro meses de asumir.

No deja de ser lamentable, pues el gobierno saliente había reactivado nuestra diplomacia, con sus esfuerzos por restaurar el hilo democrático en Venezuela, recuperando un vigor que perdido hacía dos décadas, después de destrabar la crisis de los balseros cubanos en el estrecho de La Florida.

Se trató de una actitud digna de una democracia que se somete a escrutinios de todas las organizaciones internacionales en materia de derechos humanos, admite la presencia de observadores en sus elecciones, que firma los convenios más progresistas…

Sin embargo, el aviso de que, para el nuevo gobierno, la mejor política exterior será la política interior indica que volveremos a vivir la época de los gobiernos panistas, con una cancillería regida por la ley del menor esfuerzo, sin audacia, lenta, insegura.

¿Cómo olvidar el ridículo internacional que protagonizamos cuando la bandera de los rebeldes. que tumbaron en Libia a El Khadafi. ya ondeaba en la embajada de ese país en Polanco… y todavía México reconocía como presidente al asesinado dictador?

Aunque esperemos absurdos mayores, porque… la mejor política exterior será la interior.

¡Que desvarío!

Por Rubén Cortés