Minuto a Minuto

Internacional Localizan restos del avión desaparecido frente a EE.UU.; buscan a sus 6 pasajeros
La Guardia Costera de EE.UU. encontró frente a Nantucket "un campo de restos" que pertenecían al avión desplomado
Nacional Iglesia pide responsabilidad compartida para cuidar el planeta
La Iglesia expuso que las familias deben revisar sus hábitos de consumo, mientras que las comunidades deben cuidar las calles, parques y espacios comunes
Nacional Lloverá en todo el país hoy domingo 4 de octubre; piden extremar precauciones
Este domingo se esperan lluvias en todo el país, de diversa intensidad
Internacional Claves de las elecciones presidenciales en Brasil, por Daniel Zovatto
El politólogo Daniel Zovatto, quien forma parte de la misión de observación electoral, comparte las claves para entender las elecciones de Brasil
Internacional Brasil va a las urnas para definir su rumbo, con Lula y Bolsonaro bajo la sombra de Trump
El resultado de estos comicios presidenciales en Brasil dará forma definitiva al mapa político de Latinoamérica

Que la salvación del pueblo sea la ley suprema
Cicerón

El descontento está por ser desplazado por la preocupación. Frente a la incertidumbre y las amenazas, internas y externas, es inevitable que cada uno, desde su propia circunstancia, se inquiete por lo que pueda venir y por el destino del país. Nadie tiene claridad, salvo los charlatanes o los ilusos. La realidad que hoy enfrentamos es nueva en todos los órdenes. No la conocíamos y, para agravarlo, la encaramos desprovistos de instituciones que antes ofrecían relativa certeza.

La polarización es la peor respuesta. Tampoco ayuda la tranquilidad como impostura. Lo importante es entender el momento, reconocer las opciones y asumir lo que a cada uno corresponde hacer. A los gobernantes, sin importar partido o color, suele incomodarles la opinión proveniente del sector editorial independiente. Generalizan y descalifican con términos poco afortunados, incluso el de traidores a la patria. Están en su derecho, pero eso no contribuye.

Pertenezco a la legión de quienes miran con preocupación el presente y el futuro. Coincido con quienes sostienen que los problemas y dificultades del país no se resolverán desde el exterior. No sólo por convicción política, también por razones prácticas: quienes están fuera tienen sus propios intereses y prioridades; además, superar la adversidad es responsabilidad nuestra.

Así, por ejemplo, la impunidad no tendría que resolverse en tribunales extranjeros, sino en los nacionales. La respuesta frente a la violencia, el narcotráfico y la relación entre política y grupos criminales no puede depender de jueces en Nueva York, sino del trabajo de las fiscalías y tribunales mexicanos. Existen razones para mantener reservas: la parcialidad de la FGR y los graves problemas de la judicatura están a la vista. Sin embargo, corresponde a esas instancias impartir justicia penal.

La polarización ha dejado un saldo ominoso: la politización de todo lo público. Es lamentable, porque la justicia y la legalidad no pueden subordinarse a una filosofía política, a un criterio partidista o a un cálculo electoral. En medio de la incertidumbre, mucho se resolvería si el gobierno y la Presidencia recuperaran el sentido de Estado y convocaran a la unidad en esta mala hora.