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En marzo de 2018, siendo candidato, Andrés Manuel López Obrador concedió a MILENIO Televisión una entrevista colectiva. Al abordarse la criminalidad y hablar sobre la información de que se daría parte en el gabinete de seguridad, comenté que un Presidente no tiene por qué saber día con día el número exacto de asesinatos ocurridos en el país, lo que me fue cobrado por sañosos fanáticos del invitado en el vecindario cibernético.

Fue una muy fácil deducción, y a estas alturas es palpable la variedad de cosas que López Obrador ignora, pero me parece lógico, no porque lo subestime, sino por mi convencimiento de que ningún Presidente (ni nadie), por mucho que sepa o diga saber, conoce “todo”.

A tal grado es mi persuasión que tampoco me asombra que el Presidente acabe de enterarse que existe el Conapred. Lejos de escandalizarme, me divierte. Y lo asumo compresible y tolerable descuido de la memoria.

¿Qué el 17 de mayo de 2019 la titular (había sido nombrada en 2015 por el peñanietismo), Alexandra Haas, habló en la mañanera desde el atril presidencial? ¿Qué en esa ocasión el anfitrión firmó el decreto para instituir el Día Nacional contra la Homofobia, Transfobia, Lesbofobia y Bifobia? ¿Qué el Presidente nombró en noviembre a la responsable actual, Mónica Maccise, y que todo esto se le olvidó? Pues qué pena, pero sí.

Lo preocupante de veras es que inclusive una de varias instancias de gobierno ligadas a los derechos humanos y que figura en la estructura de la Secretaría de Gobernación, está entre los organismos clave del Estado mexicano que AMLO no solo imagina carentes de propósito, sino asegura que todos los creados “por el neoliberalismo” están marcados por “la corrupción”.

Alguien de sus achichincles debiera informarle que, así como su abominado Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (que impulsó Gilberto Rincón Gallardo y nació con Fox como Instituto Federal de Acceso a la Información Pública), le da sentido a lo que por 30 años fue un mero enunciado constitucional en el artículo sexto: El derecho a la información será garantizado por el Estado, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación tiene a su cargo hacer cumplir un mandato tan importante que se puso en el artículo primero: Queda prohibida toda discriminación motivada por origen étnico o nacional, el género, la edad, las discapacidades, la condición social, las condiciones de salud, la religión, las opiniones, las preferencias sexuales, el estado civil o cualquier otra que atente contra la dignidad humana y tenga por objeto anular o menoscabar los derechos y libertades de las personas.

¿Cuál es el problema con este consejo, que nació también durante el foxiato? ¿Entonces qué con el ovacionado T-MEC, cuyo antecedente, el TLC, es herencia del odiado salinato?

Lo más que grave, mejor dicho, gravísimo, es que AMLO avale que el Conapred haya ¡discriminado! al incisivo youtuber, actor y comediante Chumel Torres.