Durante la reunión de decisión de política monetaria de la Junta de Gobierno del Banco de México del mes pasado, se determinó bajar la tasa de interés en medio punto porcentual, a 3 por ciento.

Fue una decisión dividida, según nos enteramos en las minutas publicadas después. Pero también fue una determinación que se volvió a presentar como única e irrepetible. Dice el comunicado del pasado 6 de junio que la Junta considera que no serían recomendables disminuciones adicionales en la tasa de referencia en el futuro previsible.

La frase está formulada de tal manera que todo cabe en ella. Porque si todo se deja al futuro previsible pues hemos visto lo necia que es la realidad de las revisiones constantes a la baja de las expectativas de crecimiento.

Los integrantes de la Junta de Gobierno del Banxico tienen información privilegiada para su toma de decisiones, ponerse a especular el sentido de sus determinaciones es ocioso, sobre todo cuando los márgenes de maniobra son tan estrechos.

Lo que está en juego es la credibilidad de sus dichos. Porque hoy que hay una ligera mejoría en los indicadores económicos, habría que dar peso a las palabras del comunicado más reciente de no tener motivos para mover la tasa de referencia de su nivel actual.

Pero hay en algunos medios y en algunos pasillos de los mercados;la idea de que este viernes se anunciará una nueva baja en la tasa de interés. Se duda pues de lo que afirma el banco central.

Porque si llegara a bajar la tasa de su nivel actual de 3% con todo y las incipientes señales de recuperación, el Banco de México estaría faltando otra vez a su palabra.

Y digo otra vez, porque ya lo vimos el año pasado. El 8 de marzo del 2013, cuando la Junta de Gobierno decidió bajar la tasa de 4.5 a 4% dijo a la letra que no representaba el inicio de un ciclo de bajas al objetivo de la Tasa de Interés Interbancaria de Referencia.

Ante la inesperada desaceleración económica de esos meses del año pasado, el banco central se vio en la necesidad de faltar a sus dichos y decidió dos decrementos más en su tasa. Para octubre ya estaba en 3.5 por ciento

La crítica en su momento fue por qué los que toman decisiones dentro del banco central habían cerrado solitos la puerta de la jaula de las palomas monetarias. De ahí que hoy haya espacio para la especulación de los pasos que habrá de tomar el banco.

Entre los datos disponibles y el sentido común parecería que no hay espacio para una nueva baja. La economía tiene brotes verdes y la inflación va camino a la coyuntura de los aumentos en colegiaturas de agosto y septiembre, de incremento en las tarifas eléctricas de octubre y al aumento de precios previo al Buen Fin de noviembre.

Pero si el comunicado anterior dice que no, pues entonces habría que esperar cualquier cosa.