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En México la disyuntiva es un poco más perversa: la vida y la economía o la popularidad presidencial. Es por ello que la 4T ha sido claramente rebasada por los ciudadanos. Para bien, con la organización social de autoaislamiento para evitar contagios, y para mal, con los actos de rapiña.

Pero en el mundo hay una discusión entre qué es lo que se debe privilegiar en este momento. Los actos de aislamiento y parálisis social para achatar las curvas de contagio del Covid-19 o la reactivación económica para evitar que a la larga una profunda recesión global acabe por derrotar con la pobreza a millones de seres humanos.

La discusión más estridente en el mundo en este momento sobre privilegiar la economía o la disminución en la tasa de contagios se da en Estados Unidos.

Allá también, como en México, está presente el componente de la popularidad presidencial, porque Donald Trump está a punto de entrar en campaña por la reelección presidencial.

Claro que hay diferencias en los enfoques. Acá el presidente se sienta con la señora de la fonda y dice que todos salgan y que él les avisa cuando se guarden y Trump lanza un programa de reactivación económica por 2 billones dólares (permítanme escribir la cifra en números para ayudar a dimensionarla: 2’000,000 000,000 de dólares).

Donald Trump obviamente privilegia la economía. Por supuesto que sabe que mientras más dure la contingencia y el aislamiento social más profunda será la recesión y con ella mayor el descontento de los electores a tan sólo ocho meses de la contienda presidencial.

Y así como en México hay gente tan estúpida como el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, con escasa visión humana, así en Estados Unidos hay gente como el vicegobernador de Texas, Dan Patrick, quien considera que bien se pueden sacrificar algunas vidas de los mayores de 70 años para salvar la economía.

Pero, al mismo tiempo, en Estados Unidos hay un grupo de expertos en salud que tienen claro que el éxito en el combate al Covid-19 se logra con el aislamiento social. Sobre todo, ahora que ese país se ha convertido en el epicentro de la enfermedad.

Una voz que se alza con sensatez en este momento es la del presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed), Jerome Powell, quien dijo: “No somos expertos en pandemias, yo intentaría escuchar a los expertos. Lo prioritario es lograr controlar la propagación y entonces reanudar la actividad económica”.

Entonces, el presidente de la Fed se inclina por buscar la salud, la vida, antes que una reactivación económica entre los sobrevivientes. Trump quiere gente en las calles gastando.

En México, mientras tanto, tenemos un subsecretario de salud que dicta medidas que desobedece el jefe de su jefe, un presidente incapaz de privilegiar el sentido común y cancelar sus conferencias y sus giras.

Tenemos una enorme y deliberada falta de pruebas de confirmación de la enfermedad que parece tener el propósito de mantener una cifra de casos subestimada.

Tenemos un gobierno que hará lo que la popularidad presidencial le mande. No lo hará ni por la economía ni por la vida; lo hará por la 4T.