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Sigue a debate si el precio del huevo en Estados Unidos tuvo algo que ver con el triunfo de Donald Trump en las pasadas elecciones presidenciales.

Con mucha habilidad política, durante la pasada campaña presidencial el republicano alzó la bandera del precio de ese producto y consiguió que muchos electores lo vieran como un fracaso del combate a la inflación por parte del presidente Joe Biden.

En julio de este año una docena de huevo costaba, en promedio, en Estados Unidos 1.93 dólares, pero para septiembre ya costaba 4.40 dólares, sin duda, un incremento descomunal, pero con un alto componente estacional.

Claro que con la guía republicana ese aumento fue vendido como el fracaso en la lucha contra la inflación.

El daño estaba hecho, tanto que cuando el precio regresó a los 2.07 dólares en octubre, antes de las elecciones, en el imaginario colectivo ya estaba instalado aquello del mal manejo de la inflación en la administración de Joe Biden.

En México se dio un episodio muy parecido durante el 2017, cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto liberó de forma muy torpe los precios de las gasolinas.

También acá su hábil oposición le tendió la cama ante la opinión pública y se acuñó aquella desgracia económica que sólo sucedía en la imaginación de no pocos consumidores, “el gasolinazo”.

El 2017 fue mucho mejor año que cualquiera del sexenio de López Obrador, descontando el rebote tardío tras la caída por la pandemia, pero por el gasolinazo la confianza de los consumidores se derrumbó a niveles mínimos históricos.

Al final, tanto los que comen sunny side up eggs en Estados Unidos, como los que piden tanque lleno de “la verde” en México son electores y a los promotores de esta psicosis colectiva les funcionó.

En México, la confianza del consumidor se disparó con el triunfo de López Obrador hasta llegar a la irracionalidad de encontrar su punto más alto en plena recesión, la primera de las dos que hubo el sexenio anterior.

Y en Estados Unidos, los enojados consumidores-electores castigaron al partido demócrata y hoy, que Donald Trump ya es presidente electo de Estados Unidos se muestran más contentos.

El índice del sentimiento de los consumidores de la Universidad de Michigan muestra que en este mes de diciembre este indicador se ubica 3.06% arriba del nivel que mostró en noviembre pasado y está 6.17% arriba con respecto al mismo mes del año pasado.

El parámetro ya no es la docena de huevo, que otra vez subió su precio, sino la esperanza que les da Donald Trump de que van a estar mejor.

Los índices de confianza de los consumidores muchas veces miden mejor sus sentimientos político-electorales que sus visiones objetivas de sus perspectivas como compradores.

En México acabamos de conocer el resultado del Indicador de Confianza del Consumidor (Inegi-Banxico) y parecería que la baja sensible que tuvo en sus componentes tuvo mucho que ver con el anticipo de que regresa Trump con sus amenazas.

Claro, en este momento, si los consumidores atendieran los datos de consumo, producción industrial o inversión fija bruta, llegarían a la misma conclusión, la economía va a la baja.