Minuto a Minuto

Internacional Trump amenaza con imponer un “arancel importante” a la lechuga mexicana
La controversia es por un brote de Cyclospora, parásito causante de una infección intestinal con síntomas como evacuaciones frecuentes
Internacional Del futbol al populismo de ultraderecha: Milei explota la derrota del Mundial para promoverse
"Somos llamativos, no pasamos desapercibidos, nos tienen celos y somos buenos en casi todo”; expresó con soberbia el mandatario
Nacional Alertan por robo de identidad al solicitar préstamos digitales
La Policía Cibernética emite las siguientes recomendaciones para prevenir el robo de identidad y proteger la información personal
Deportes ¿En qué equipo jugará LeBron James? Este sería su destino en la NBA, según ESPN
El alero fue la pieza más cotizada de la agencia libre, tras finalizar este verano su contrato con Los Angeles Lakers
Nacional IEMS acusa desinformación y revictimización tras suicidio de profesor señalado de abuso
El IEMS se pronunció a favor de la presunción de inocencia y el derecho al debido proceso, así como a la privacidad y resguardo de datos personales

Falta solo una reforma a la Constitución para completar la arquitectura jurídica dictatorial de México.

Es la reforma electoral que, según lo anunciado, devolverá al gobierno el control del INE, diluirá la representación proporcional y reducirá el financiamiento público de los partidos políticos.

El sábado, la presidenta Sheinbaum anunció que Pablo Gómez será el responsable de la reforma.

Muy rápido, en medios y en redes, se entendió el sentido del nombramiento. En manos de Pablo Gómez, la reforma electoral será todo lo antidemocrática que pueda ser, vestida con todos los trucos legales aprendidos por Gómez en su larga carrera política, hecha, toda ella, gracias a sucesivas reformas electorales que abrieron el camino a la oposición.

Justo el camino que Gómez va a cancelar.

Este largo beneficiario de la representación de las minorías, es ahora partidario confeso de una reforma electoral que restrinja y aun cancele la existencia de minorías, que devuelva el INE al control del gobierno y que reduzca el dinero que se entrega a los partidos como instituciones de interés público.

El INE está ya capturado por el gobierno pero lo quieren atado, como una dependencia oficial. Sus consejeros podrán o no ser electos, pero su lógica institucional será pertenecer al gobierno, dejar atrás su autonomía, incluso la poca que le queda.

Con este cambio, la organización de las elecciones y el conteo de los votos dejarán de ser autónomos, pasarán a manos de la burocracia gubernamental.

La reducción o desaparición de plurinominales es el asalto de la mayoría sobre la representación de las minorías en el Congreso. Pretende lisiar a las minorías, despojarlas de su representación y de su poder político, para que no puedan volverse mayorías, es decir, para borrar la esencia de la competencia democrática: que todos puedan ganar, que las minorías pueda volverse mayorías y los votantes cambiar de gobiernos.

Reducir el dinero público que se da a los partidos, cierra la pinza del asalto. Sin dinero público los partidos de hoy no sólo no pueden competir, no pueden existir.

Elecciones controladas, minorías lisiadas, oposición sin dinero: cumplidas estas cosas, será imposible para la oposición ganar unas elecciones.

La dictadura habrá completado su arquitectura constitucional.

¡Qué chamba histórica la de Pablo Gómez!