La agonía del 2017


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Manuel AjenjoEl Privilegio de Opinar

Tal como escribí el pasado martes, voy a hacer un repaso de las noticias más comentadas en esta columna durante los últimos seis meses del año que ya se va —usted póngale el destino—.


Tal como escribí el pasado martes, voy a hacer un repaso de las noticias más comentadas en esta columna durante los últimos seis meses del año que ya se va —usted póngale el destino—.

Comenzaré por julio, mes del socavón en el Paso Express de Cuernavaca. La obra que se comenzó a construir en noviembre del 2014 por la empresa española (¿qué en México no hay constructoras capaces?) Constructora Aldesa, estaba proyectada para entregarse en julio del 2016, pero surgieron contratiempos que retrasaron la entrega de la obra hasta el pasado mes de abril.

El proyecto original cotizado por Aldesa  fue de mil 50 millones de pesos, pero la Secretaría de Comunicaciones y Transportes terminó pagando 2 mil 213 millones de pesos. (Al parecer los españoles presupuestaron espejitos para negociar con los propietarios de las casas situadas a la orilla de la carretera, pero estos exigieron dinero en efectivo). El 12 de julio, a sólo tres meses 9 días de su inauguración, el nuevo Paso Express, sufrió un colapso. En el kilómetro 93, a las  6.55 horas, se abrió la tierra: un socavón de cinco metros de profundidad, dos carriles y medio de ancho y, aproximadamente, 12 metros y medio de largo. En ese momento circulaba por el lugar un automóvil Jetta con dos personas a bordo que cayeron en la hondonada.

El secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, estuvo toda la mañana en el lugar de los hechos hasta que encontraron a las dos personas fallecidas y sacaron el vehículo en el que viajaban. Al referirse a los muertos dijo: “Bueno, pues ya, este triste episodio pasó” —¿pasó? pendejo, apenas estaba comenzando—.

El señor secretario de Comunicaciones y Transportes apenas supo lo ocurrido, tuiteó: @gruizesp “Debido a falla en el drenaje que cruza el Paso Express de Cuernavaca se reblandeció el subsuelo y provocó un socavón en Km.93. Precaución”. En otro país el tuit hubiera contenido el siguiente texto: @gruizesp “Debido a la falla que tuve cuando aseguré que el Paso Express de Cuernavaca duraría 40 años, en este momento me voy por el drenaje”.

En agosto, la organización periodística El Quinto Elemento Lab difundió la noticia en la que se notificaba que según declaraciones juramentadas de tres altos ejecutivos de la constructora brasileña Odebrecht, Emilio Lozoya recibió 10 millones de dólares de dicha empresa con sede en Brasil. Al respecto escribió el Director Editorial de El Economista, Luis Miguel González: “¿Las autoridades (mexicanas) ayudarán o estorbarán en la búsqueda de la verdad? Ésa es la cuestión”.

Septiembre fue un mes que no admite bromas por las tragedias causadas por los terremotos. A toro pasado me atreví a dar una noticia: la biblioteca de la residencia de Los Pinos fue colapsada por los terremotos. Los tres libros favoritos del presidente Peña Nieto resultaron destrozados. Una lástima porque dos de ellos estaban sin colorear.

Octubre tuvo como protagonistas a Santiago Nieto Castillo, extitular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) y al licenciado Alberto Elías Beltrán, quien a sólo cuatro días de haber sido nombrado encargado del despacho en la Procuraduría General de la República (PGR), se atrevió a defenestrar a Nieto Castillo porque éste declaró al diario Reforma que Emilio Lozoya, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), lo había presionado para que declarara públicamente su inocencia en el desvío de recursos para la campaña del actual presidente del país, de la que fue Coordinador de Vinculación Internacional. En un principio el cuasi héroe nacional se rebeló y pidió que su remoción fuera revisada por el senado. Cuatro días después, Santiago Nieto cruzazuleó, se echó para atrás y aceptó su remoción. Váyase usted a saber qué cadáver le encontraron en su clóset o qué cuenta encontró él en su banco.

Noviembre está muy reciente, de él puede consignarse la surrealista presentación de la precandidatura del PRI de José Antonio Meade, un hombre que no milita en dicho partido. ¿Cómo estará de flaca y de desprestigiada la caballada priista para tener que recurrir a un tecnócrata que igual sirvió a Felipe Calderón que a Enrique Peña?

En diciembre ocurrió otro evento surrealista: la elección del líder caciquil del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana Carlos Romero Deschamps, quien no obstante que su periodo al frente del Sindicato concluye con el año 2018, fue reelegido, un año antes y por cuarta vez, para estar al frente de la organización sindical hasta el último día de diciembre del 2024.

¿Por qué tanta anticipación en la reelección del actual senador? Tal vez, infiere el que redacta, se trata de un acto de prevención por si su partido, el PRI obviamente, no gana la elección grande del 2018. En caso de ganar la oposición, cualquiera que ésta sea, fuera del manto protector de su Sindicato, Romero Deschamps quedaría en peligro de perder su libertad. Sobre el dirigente sindical pesan acusaciones penales de corrupción, enriquecimiento ilícito y de complicidad en el robo de gasolina a Petróleos Mexicanos (Pemex); este último delito debería de considerarse crimen de lesa patria.

Mientras tanto, deseo a los lectores felices fiestas. Estaré de regreso con mi columna el martes 9 de enero del 2018, año electoral en el que pueden ocurrir muchas, interesantes y surrealistas cosas.

  1. Los seis dedos de Aurelio

    Nació de parto normal. En un principio nadie lo percibió. El obstetra se ocupó de los detalles importantes como el corte del cordón umbilical y la llamada prueba de Apgar que sirve para evaluar el latido del corazón, la respiración, el tono muscular, la respuesta de reflejos, el color y el género al que pertenece el recién nacido. En este caso fue un varón y superó la prueba con solvencia.

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