Minuto a Minuto

Deportes Antonelli lidera el único libre del GP de Canadá; ¿en qué puesto se ubicó ‘Checo’ Pérez?
El único libre del Gran Premio de Canadá se llevó a cabo de manera accidentada, con tres banderas rojas
Internacional EE.UU. exigirá a migrantes temporales salir del país para solicitar la ‘green card’
De ahora en adelante, un migrante que se encuentre temporalmente en EE.UU. y desee la 'green card' deberá regresar a su país de origen para solicitarla
Internacional Tulsi Gabbard dimite como directora de Inteligencia Nacional del Gobierno de Trump
Tulsi Gabbard estaba en la cuerda floja por su escepticismo con respecto a la guerra contra Irán
Deportes Orbelín Pineda se concentra con el Tricolor
Orbelín Pineda alcanzó a la Selección Mexicana en Puebla para iniciar la concentración de cara al Mundial 2026
Nacional Mara Lezama impulsa en Houston, Texas, estrategias de promoción turística rumbo al Mundial 2026
La Gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, tuvo una reunión de trabajo con la cónsul en Houston, María Elena Orantes López

 

Hay denuncias que incomodan porque exhiben una verdad que muchos prefieren ignorar: la justicia también se construye desde las condiciones materiales en las que se imparte. Y hoy, lo que ocurre en la Ciudad Judicial de Poza Rica no solo preocupa, sino que indigna.

Abogados litigantes han alzado la voz —y no es la primera vez— para denunciar un escenario que describen como insostenible: falta de agua potable, sanitarios inservibles, malos olores provenientes de una fosa séptica saturada y acumulación de basura. Hablamos de condiciones básicas de salubridad que cualquier espacio público debería garantizar, más aún uno donde se dirimen conflictos legales y se resguardan derechos.

Desde nuestros espacios al aire y también en estas letras, ya les hemos dado voz. Porque lo que denuncian no solo afecta a quienes ejercen el derecho, sino a toda persona que, en algún momento, necesita acudir a un juzgado: ciudadanos que buscan justicia, familias en procesos legales, víctimas que esperan respuestas.

Trabajadores y abogados han tenido que pagar de su propio bolsillo pipas de agua para que el edificio funcione mínimamente. Más grave aún, la inutilización de sanitarios ha llevado a situaciones francamente indignas, obligando a las personas a salir del recinto para cubrir necesidades básicas.

La protesta pacífica surge del hartazgo acumulado, de una problemática que —según refieren— no ha sido atendida de fondo. Y aquí es donde la discusión debe elevarse: es un asunto de derechos humanos. La insalubridad en espacios públicos vulnera la dignidad de quienes los usan y, en este caso, pone en entredicho la propia legitimidad del sistema judicial.

Porque la justicia no solo debe ser pronta y expedita; también debe ser digna.

La magistratura del estado no puede permanecer ajena. Atender estas condiciones no es un favor ni una concesión, es una obligación institucional. Ignorar el problema solo profundiza la brecha entre el discurso y la realidad.

Si los espacios donde se imparte justicia se encuentran en el abandono, el mensaje que se envía es devastador: que la dignidad también es opcional.

Y no debería serlo.

Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.