Impunidad, común denominador para un pacto


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Enrique CamposLa Gran Depresión

Las candidaturas al Congreso de Nestora Salgado y Napoleón Gómez Urrutia, involucrados con la comisión de presuntos delitos, pueden ser al final un ensayo de Andrés Manuel López Obrador para probar la tolerancia de sus seguidores ante la impunidad de infractores de la ley.

Las candidaturas al Congreso de Nestora Salgado y Napoleón Gómez Urrutia, involucrados con la comisión de presuntos delitos, pueden ser al final un ensayo de Andrés Manuel López Obrador para probar la tolerancia de sus seguidores ante la impunidad de infractores de la ley.

Está claro que la prueba ha sido superada. A López Obrador le perdonan todo, incluso la compañía de personajes impresentables.

Y esto es una gran carta negociadora para pactar una eventual transición, en caso de que triunfe en las elecciones del próximo 1 de julio.

Absurdo, como muchos de sus planteamientos, Andrés López promete honestidad por ósmosis, de arriba para abajo y en automático, pero impunidad para todo lo que quede atrás.

No deja de tener su toque bíblico el prometer que habrá borrón y cuenta nueva. Hombre religioso como es, seguro que este candidato debe estar pensando en un pasaje como éste del evangelio de San Lucas (7:41-43): “Un acreedor tenía dos deudores, uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más? Respondió Simón: Supongo que aquel a quien perdonó más. Él le dijo: Has juzgado bien.

Ésa es, en todo caso, palabra de Dios. Pero si recurrimos a los dichos del candidato lo que tenemos es esto:

“Respetamos a los que sostienen la máxima de ‘ni perdón ni olvido’, pero no la compartimos. Si hacemos a un lado el odio podremos caminar con el emblema de la honestidad hacia una sociedad mejor. Se hará realidad la estrofa del himno a Chiapas: ‘Que se olvide la odiosa venganza, que termine siempre el rencor, que sea una hermosa esperanza y uno también nuestro amor’”.

Ésta es, por increíble que parezca, palabra de López en el libro que firma con el título 2018, La Salida.

Y para completar la similitud bíblica López Obrador advierte que en correspondencia (a ese perdón y olvido) sus adversarios tendrán que entender que ningún grupo, por importante o poderoso que sea, seguirá conspirando contra la paz en beneficio propio.

Está claro el mensaje, perdonará las deudas a cambio de no obstruir su caminar sobre las aguas.

Y tal parece que este mensaje ya pegó y recibió una respuesta satisfactoria de parte de los que se van.

Cada día se vuelven más evidentes las posibles alianzas, son onerosas las avenidas que se van creando desde el poder para dejar el paso libre a lo inevitable.

Y está claro, con el candidato priista en el tercer lugar y con Ricardo Anaya como un candidato que no perdonaría las corruptelas de los que se van, que a lo que apuestan es a tender las hojas de palma al paso del mesías que los va a perdonar.

No perdamos de vista por ahora los intentos desesperados de desmantelar las investigaciones que hace la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Cómo estarán los intentos de garantizar impunidad, en lo que llega el iluminado con el manto del perdón, que salió a la luz pública el exauditor Juan Manuel Portal para denunciar que su sucesor David Colmenares Páramo está desmantelando la ASF con miras a frenar investigaciones que involucran desvíos de recursos públicos federales.

La PGR tiene 907 denuncias dejadas por Juan Manuel Portal y todas aparecen congeladas.

Parecería que en lo que llega el perdón divino tienen la necesidad de contener cualquier intento de combatir ese mal, que es lo que de hecho los sacará del poder: la enorme corrupción.