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Al paso de la publicación de las columnas sobre la baja y el alza de los homicidios de la última década, me escriben conocedores del tema añadiendo hilos que no deben faltar en el cuadro.

Uno de ellos, a propósito del alza de los homicidios a partir de 2015, luego de su baja desde 2012, es la reacción política del Ejército a los señalamientos públicos por la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa.

Aquellos señalamientos, más que el impacto público de los escándalos de Tlatlaya y Tanhuato, habrían tenido un impacto negativo en el Ejército. Sobre todo cuando la exigencia pública llegó a ser que se abrieran los cuarteles a la inspección de los familiares de las desaparecidos, lo cual era ya una acusación directa al Ejército por la desaparición.

Según este hilo, la exigencia de abrir los cuarteles habría irritado a la institución, la cual se mostraría en adelante menos dispuesta a tomar riesgos y a desplegarse sin condiciones en tareas de seguridad. Por razones políticas, el Ejército habría dado un paso atrás.Otro hilo clave fue un cambio en el mercado de las drogas. La prohibición estadunidense de opioides legales en esos años creó un mercado negro de opiáceos y heroína.

Poco después, el mercado ilegal de opioides dio un salto cualitativo con la aparición del fentanilo, droga mil veces más potente que la heroína, de mayor valor en el mercado ilegal, y también más letal.

Los cambios en el mercado activaron la lucha de las bandas por la captura de plazas y rutas de la heroína y el fentanilo, e hicieron surgir nuevos territorios en disputa, como los cultivos de amapola en Guerrero, y sus caminos hacia la frontera norte.

Cualesquiera que hayan sido las causas de la nueva espiral de sangre que el país vive hoy, creo que, con vistas al futuro, hay que estudiar bien lo que pasó en los años previos: por qué bajaron tanto los homicidios a partir de 2012 y por qué volvieron a subir después de 2015.

Creo que hay en ese sube y baja lecciones de éxitos y de fracasos invaluables para la política de seguridad de hoy y de mañana.

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