Minuto a Minuto

Internacional Amenaza Trump con ofensiva mayor si falla acuerdo con Irán
Trump subrayó que "todos los buques, aeronaves y personal militar de EE.UU., junto con municiones y armamento, permanecerán en Irán y sus alrededores"
Internacional Corte de EE.UU. anula sentencia contra Juan Orlando Hernández
Juan Orlando Hernández sigue en Estados Unidos después de haber sido indultado por Trump en el marco de las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025 en Honduras
Ciencia y Tecnología Los planes de contingencia para el amerizaje de Artemis II
La Fuerza Aérea tiene aviones militares C-17 listos, que se suman a dos helicópteros de la Marina que recogerán a los astronautas tras su amerizaje
Internacional Más de seis mil 200 niños han sido detenidos en centros para migrantes en EE.UU. en el último año
Cientos de ellos han pasado por el centro de detención para familias en Dilley, al sur de San Antonio, donde actualmente están retenidas casi 400 personas
Ciencia y Tecnología Casos de Parkinson en México podrían aumentar hasta un 171% para 2050
Especialistas advirtieron que los casos de Parkinson en México podrían aumentar hasta un 171 % para 2050, muy por encima del promedio global

Los vaivenes simbólicos de la lucha política mexicana del siglo XIX inventaron a Hidalgo como indesafiable Padre de la Patria.

Primero, como autor de la Independencia, que no logró.

Luego, como precursor de la República, en la que no pensaba precisamente cuando se rebeló gritando por el monarca Fernando VII.

Luego, como profeta de la causa liberal, él quien se rebeló gritando: “Religión y fueros”.

Luego, a la hora de la guerra contra la Intervención y el Imperio, fue reivindicado como el patriota violento que necesitaba la nación en riesgo.

Lo mismo que el Cid, Hidalgo ganó batallas que no dio en vida. Su nombre fue bautizando plazas, pueblos y aun estados nuevos de la República.

Triunfante la República sobre el Imperio, Ignacio Manuel Altamirano dio con la siguiente renovación simbólica del ya invencible Cura de Dolores.

En dos discursos de Altamirano, dice O’Gorman, “le llegó a Hidalgo su consagración más alta como divinidad rectora de la patria”, su condición final de “ídolo”.

“Cargado el acento geriátrico“, escribe O’Gorman, “y enterrado el mensaje de odio, vemos ascender a Hidalgo, entre guirnaldas e incienso, a los altares cívicos de la advocación del Divino anciano”.

Escribió Altamirano: “Fue su mocedad entrega a la ciencia y a la belleza. Cautivó en la madurez el campo y la artesanía, y tocado de la mano del destino, ya anciano, engendró a la patria con su inmenso amor de ciudadano, legislador y mártir”.

“Solo con idolatría”, concluye Altamirano, “se paga a Hidalgo”.

Idolatría es la que siguió y sigue hasta ahora. Pero le faltaba a Hidalgo el rasgo que necesitaba para seguir su curso de héroe inexorable rumbo al siglo XX.

Fue el rasgo que le puso Justo Sierra al decir, en las postrimerías del Porfiriato, que lo importante de Hidalgo era que su revolución había sido “eminentemente social”.

Finaliza O’Gorman: “Ya algo de eso se había dicho, pero no así, ni en momento tan preñado, como que ya estaba en puertas la revolución maderista. He aquí el germen del nuevo Hidalgo, el de nuestros días, el profético precursor del programa revolucionario”: el inspirador de la Revolución mexicana.

(Edmundo O Gorman: “Hidalgo en la historia”, Nexos, septiembre 14, 2018).