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Dicen los expertos que la reforma eléctrica que quiere el gobierno podría costar 15 veces lo que la cancelación del aeropuerto de Texcoco. Carlos Ramírez (@CarlosRamirez) ha puesto en un hilo de su cuenta de Twitter una cascada de artículos explicando en qué consistiría el desastre de costos de esa reforma: energía más cara, más sucia, desinversión, desabasto, apagones, litigios internacionales.

El ex secretario de Hacienda de López Obrador, Carlos Urzúa, coincide y agrega que jugar con la energía eléctrica es más peligroso que jugar con el petróleo.

Eso dicen los que saben, con sus razones. Pero hace mucho tiempo que en el gobierno no caben sino sus propias razones, aunque sean contrarias a la razón y a los hechos. Hace mucho tiempo que en el gobierno no cabe sino su propia voz, la cual se reduce a la del Presidente.

Atrás de la voz del Presidente hay el eco del famoso pasaje de Lewis Carroll en que Alicia discute con Humpty Dumpty, y le dice que el problema es saber si las palabras pueden significar lo que sea, a lo cual Humpty Dumpty responde: “No. El problema es saber quién manda”.

Esta fue la primera lección sobre la lógica de su gobierno que el presidente López Obrador le dio al país en octubre de 2018 cuando canceló el aeropuerto de Texcoco, antes incluso de asumir el cargo.

El Presidente dejó claro entonces, como Humpty Dumpty, que lo fundamental no era el aeropuerto, ni su costo, ni la supuesta corrupción del proyecto, sino establecer quién mandaba.

Así ha sido desde entonces, con mengua de la economía, del país y del propio gobierno.

Así quiere el Presidente que vuelva a ser ahora, con la ley eléctrica.

Los momentos son distintos: para destruir el aeropuerto, solo hizo falta una orden ejecutiva; para regresar la industria eléctrica a su pasado, se necesita una reforma constitucional.

Pero el diálogo del país con su gobierno sigue siendo el mismo, el de Alicia con Humpty Dumpty: no quién tiene la razón, ni qué significan las palabras, sino quién manda.

Lo que estamos por ver es si el mando del que manda alcanza todavía para la reforma eléctrica.