Minuto a Minuto

Internacional México impulsa ocho nuevos cruces fronterizos para fortalecer el comercio con EE.UU.
Casi el 85 % del comercio bilateral pasa por 56 cruces fronterizos, por lo que se busca ampliar su capacidad y reducir los tiempos de tránsito de mercancías
Internacional EE.UU. divulga un video de la destrucción de un barco vinculado a Irán en Omán
Los miembros de la tripulación fueron evacuados a salvo antes de que las autoridades de EE.UU. destruyeran el barco durante el ataque en Irán
Nacional Industria química reclama energía pese a tener un 30 % de capacidad ociosa
La industria química tiene ocioso el 30 % de su capacidad y pidió garantizar el suministro de gas, electricidad y materias primas a precios competitivos
Nacional Juan Villoro destaca la importancia de “la crítica justa” al recibir Premio Carlos Fuentes
Juan Villoro destacó que América Latina sea una excepción ante el avance de la ultraderecha, aunque advirtió que aún falta mucho por hacer
Entretenimiento Jesse Huerta anuncia primer álbum solista tras salida temporal de Jesse y Joy
Huerta anunció un acuerdo de distribución global con Virgin Records para su etapa como solista, cuya música lanzará bajo su sello Nebulosa Records

Por inducción de Roberto Breña he caído en un libro notable: la biografía de Eric Van Young sobre Lucas Alamán, el mayor historiador y uno de los políticos más incomprendidos de su tiempo.

Como toda gran biografía, la de Van Young es a la vez el retrato de una persona y de una época. Uno puede aprender en sus páginas lo fundamental de la primera mitad de nuestro siglo XIX: la calamitosa historia de su independencia y de sus primeras décadas como país independiente.

Los momentos clave de la vida de Alamán coinciden con los momentos clave de aquella nación nueva y torpe, cuyas rivalidades incendiarias fueron debilitándola hasta ponerla a punto de la extinción, luego de la guerra con EU, en 1848. Siempre he leído con optimismo el prólogo de Alamán a su insuperada Historia de Méjico, donde dice que escribe aquella obra para que, si la nación mexicana desapareciera, otras naciones americanas quienes vinieran vieran cómo se desvanecen las “lisonjeras esperanzas” y “los más bellos presentes de la naturaleza”.

Mi optimismo pasa por pensar que, si México pudo vencer aquel momento, puede vencer todas sus desgracias presentes, pequeñas cuando se las compara con las de 1849, año del prólogo de la Historia.

La intuición central de Van Young es que el fracaso de Alamán se debe a que entendió sin ilusiones teóricas los límites de su tiempo y propuso para ellos una continuidad razonable con el pasado, en vez de la fogosa ruptura planteada por los primeros liberales mexicanos, con su fórmula de federalismo presidencialista a la estadunidense y asambleísmo radical a la francesa.

Esta mezcla inconciliable frustró muchos años la formación de un gobierno estable, hasta que Porfirio Díaz lo hizo realidad, a fines del XIX, con la fórmula de paz y progreso de Alamán: un gobierno fuerte, ajustado a las costumbres conservadoras del país.

Alamán enfrentó sin ilusiones radicales de cambio las realidades del México independiente, pero fue derrotado por las ilusiones radicales de su tiempo. Diga lo que diga la historia patria, el costo histórico de aquel desencuentro apenas puede exagerarse. (Eric Van Young: A Life Together. : Lucas Alamán and México, 1792-1853.Yale University Press, 2021).