Minuto a Minuto

Internacional Muere joven mexicano bajo custodia del ICE en Florida
El ICE reportó que el mexicano identificado como Royer Pérez Jiménez, de 19 años de edad, murió en un centro de detención en Florida
Nacional Hallan muertos a tres hombres reprtados como desaparecidos en Hidalgo
Los tres hombres habían sido reportados como desaparecidos en Santiago Tulantepec, Hidalgo, tras salir a vender camionetas
Economía y Finanzas Gasolina en Estados Unidos alcanza los 3.88 dólares por galón, el precio más alto desde 2022
En los Estados Unidos el precio medio de la gasolina alcanzó el jueves 19 de marzo los 3.88 dólares por galón
Internacional Estados Unidos augura un cambio de régimen “a cámara lenta” en Cuba
El secretario del Tesoro de los Estados Unidos prevé un proceso de cambio de régimen "a cámara lenta" en Cuba
Economía y Finanzas Aeroméxico recibe distintivo de ‘Marca Famosa’
El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial reconoció a Aerolínea con el distintito de 'Marca Famosa'

El infatigable cronopio Ricardo Bada, grafómano si alguno, me pregunta cuál pudo ser en español el dicho de un general mexicano, Alfredo Rueda Quijano, que pidió a su pelotón de fusilamiento: “Still a little closer” (“Un poco más cerca”) y a los periodistas que miraban: “Adiós, adiós.” Rueda Quijano apoyó en 1920 el Plan de Agua Prieta, que trajo a los revolucionarios sonorenses al poder.

En 1927 apoyó la fallida rebelión de Francisco R. Serrano. Fue fusilado el 6 de octubre de 1927.

Tuvo la desgracia histórica de haber sido visto durante sus tropelías castrenses por los ojos de una niña de Chihuahua que sería con el tiempo la gran escritora Nellie Campobello, autora de Cartucho.

Ahí quedó esta visión de Rueda Quijano: Hombre alto, tenía bigotes güeros, hablaba muy fuerte. Había entrado con diez hombres en la casa. Insultaba a Mamá y le decía: “¿Diga que no es de la confianza de Villa? ¿Diga que no? Aquí hay armas. Si no nos las da junto con el dinero y el parque, le quemo la casa”.

Todos nos daban empujones, nos pisaban, el hombre de los bigotes güeros quería pegarle a Mamá, entonces dijo: “Destripen todo, busquen donde sea”. Picaban todo con las bayonetas, echaron a mis hermanitos hasta donde estaba Mamá. Me rebelé y me puse junto a ella, pero él me dio un empellón y me caí.

Como no encontraron armas, se llevaron lo que quisieron. El hombre güero dijo: “Si se queja, vengo y le quemo la casa”. Se me quedó grabado para toda la vida. Dos años más tarde nos fuimos a vivir a Chihuahua y lo vi subiendo los escalones del Palacio Federal. Tenía el bigote más chico.

Ese día todo lo pasé pensando en ser hombre, tener mi pistola y pegarle cien tiros. Un día vi una fotografía en un periódico, tenía este pie: “El general Alfredo Rueda Quijano, en consejo de guerra sumarísimo” .

Tenía el bigote más chiquito, y venía a ser el mismo hombre güero de los bigotes. Los soldados que dispararon sobre él aprisionaban mi pistola de cien tiros. Toda la noche me estuve diciendo: “Lo mataron porque ultrajó a Mamá, porque fue malo con ella”.

Ver aquí.