Minuto a Minuto

Nacional Supervisan operación aduanera en el Aeropuerto Internacional de Cancún
Como parte de las acciones previstas para fortalecer la operación aduanera, se informó sobre la próxima adquisición de nuevos escáneres especializados
Internacional Trump celebra que el aeropuerto de Palm Beach ahora lleva su nombre
Donald Trump se convierte en el primer mandatario en la historia del país en tener un aeródromo en su honor mientras sigue en el cargo
Autos Volkswagen pisa el freno: bajará su capacidad anual de 12 a 9 millones de vehículos
Dijo que va a reducir la oferta de sus modelos en un 50 %, paulatinamente, y se concentrará en los segmentos de mercado más atractivos
Deportes ¿Cuándo debuta Rafael Márquez como seleccionador de México?
Rafael Márquez Álvarez, uno de los mejores futbolistas mexicanos, fue designado esta semana como seleccionador de méxico
Deportes Convocan a concentración masiva en CDMX para despedir a la Selección Mexicana: ¿Cuándo y a qué hora será?
En redes sociales se convocó a una concentración en el Ángel de la Independencia para despedir a la Selección Mexicana del Mundial 2026

Las elecciones internas de Morena han transparentado, si algo, la propuesta de “democracia real” que practican el gobierno y su partido. Es una vieja conducta: usar las reglas electorales cuando convienen y saltárselas cuando no.

Es el tema, viejo también, de la deslealtad democrática, cuyo representante mayor dentro de la izquierda histórica es Lenin, en su búsqueda descarnada del poder. Toma lo que puedas de las reglas de la democracia burguesa, decía Lenin, y tómate por la libre lo demás: usa la ley y usa la ilegalidad.

Lenin suena distante de nosotros, pero su lógica de uso de la democracia está viva en la historia de ayer y de hoy.  Vivimos en México una expansión de lógica de poder leninista según la cual el gobierno y su partido toman de las elecciones y sus reglas lo que pueden ganar y tratan de ganar lo demás por fuera de esas reglas.

El actual gobierno actúa así desde que era oposición: usando las leyes cuando le conviene, saltándoselas cuando no le convienen. Por ejemplo, en las elecciones de la semana pasada de Morena.

Lo que vimos en esas elecciones, cruzadas de fraudes, acarreos, compra de votos, extorsión a beneficiarios de programas sociales, coerción a funcionarios, es una perfecta muestra de deslealtad democrática: hacen elecciones para legitimarse democráticamente, pero las manipulan con todos los procedimientos antidemocráticos a la mano.

Y triunfan en los dos carriles: a la legalita y a la legalona, como se decía en el antiguo PRI sobre las elecciones de su tiempo, democráticas en la forma, fraudulentas en el fondo.

Para este momento del actual gobierno, México tiene ya una estructura electoral dual: la que marcan las leyes y la que imponen el Presidente y su partido.

La democracia nacida de la alternancia en el año 2000 no era impecable, lejos de eso, pero comparada con las prácticas del actual gobierno y de Morena, era un portento de reglas en construcción, con verdadera aspiración democrática.

La “democracia real” que practican Morena y el gobierno es una democracia de hechos consumados y transgresiones legales rutinarias: una antidemocracia en construcción.

No hay mucho nuevo en esto, salvo la aceleración. Pero la aceleración es el mensaje.