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Hacer negocios en México, así como lo enuncia el Banco Mundial (BM) en su reporte Doing Business 2016, es una fotografía extraordinaria de un país emergente que ha tomado el liderazgo de la región latinoamericana.

El ranking de este organismo internacional no mide el momento financiero de alta turbulencia y la desaceleración económica que se ha dado en el mundo entero este año. Lo que toma en cuenta es todo ese entorno regulatorio que cada nación diseña para fomentar las actividades económicas.

El lugar 38 en el ranking que logró México, después de mejorar cuatro lugares con respecto a la medición del año pasado, es un promedio de un conjunto de rubros regulatorios que, en su totalidad, son una imagen del bosque regulatorio de cada país.

Hay que festejar el avance, desde el gobierno deben presumir la mejora, pero no hay que dejar de ver los pormenores de lo que ahora informa el Banco Mundial. Porque como dicen las abuelas: el demonio está en los detalles.

Lo que tenemos es un sistema financiero envidia del primer mundo, pero trámites de orden estatal y municipal dignos de algunos de los más atrasados países africanos.

Realmente la estrellita en la frente se la lleva México en su sistema financiero y la facilidad de obtener un crédito. México está en el lugar cinco del planeta. La reforma financiera del 2013 no es la más popular de las modificaciones de estos tiempos, pero es de las más efectivas por aquello de la regulación, las garantías, los procesos para lidiar con la insolvencia y la determinación del gobierno federal de hacer llegar recursos en préstamo a través de la banca de desarrollo. Esta posición de envidia elevó a México en el ranking.

El cobro de impuestos mejora sustancialmente, de hecho el avance más notable del año. Sin embargo, México se mantiene en el lugar 92, que es muy por debajo de la media, porque el paquetazo fiscal del 2013 presentó mejoras, pero quedó lejos de corregir algunos de los peores vicios tributarios que tiene el país, como los regímenes especiales que tanto daño hacen.

Es en los asuntos que tienen que ver con la competencia de estados y municipios donde hay los peores promedios. Por ejemplo, en la impartición de justicia. El Banco Mundial dice claramente que hay una relación directa entre la calidad judicial y el desarrollo empresarial. En los estados donde hay sistemas judiciales más fuertes, el crecimiento es mayor.

En materia de registro de la propiedad, México está en el lugar 106, sin duda entre los países reprobados. Y aquí claramente la responsabilidad es local. Por ejemplo, y así lo dice el Banco Mundial en el reporte que hizo llegar a todo el planeta, en Colima se registra una propiedad en dos días, como en el primer mundo. Pero en el Distrito Federal el proceso tarda en promedio 74 días, como en la parte más retrasada del centro de África.

La mejora para hacer negocios es para que el país crezca, no para que una vez al año nos congratulemos de una medición. Y está claro que la mejora hoy tiene que empezar desde el municipio, el estado y el gobierno federal. Una mejor aplicación de justicia, leyes más lógicas y a tiempo y ejecutivos que administren bien lo que tienen.