Minuto a Minuto

Nacional A ver Mendieta, pruébalo
          Pero dice el operador de Chávez que no le pedí pruebas. Yo sí se las pido porque él acusa: el que paga manda. Pruébalo, Mendieta Rodríguez
Nacional Embajador de EE.UU. en México destaca cooperación bilateral en materia de seguridad, migración y combate al fentanilo
Ron Johnson afirmó que la cooperación bilateral redujo cruces irregulares, aumentó decomisos de droga y reforzó el combate al crimen y al tráfico de armas
Nacional Diputados aprueban en lo general reforma para aplazar elección judicial hasta 2028
Los legisladores también avalaron cambios que contemplan la creación de una comisión para evaluar a aspirantes al Poder Judicial
Nacional Morena denuncia a Samuel García y Mariana Rodríguez por presunto desvío de recursos
La denuncia contra Samuel García y Mariana Rodríguez fue presentada por el dirigente de Morena en Nuevo León, Anabel Alcocer
Nacional Morena impulsa juicio político contra Maru Campos por caso de agentes de la CIA
El recurso fue impulsado por diputados de Morena, quienes señalan a Maru Campos por presuntamente permitir el ingreso de agentes extranjeros a Chihuahua

En este momento todas las consecuencias económicas que vemos en el mundo parecen inevitablemente consecuencias de la guerra desatada por Estados Unidos contra Irán.

Pero hay otros jugadores que, con sus determinaciones reactivas, contribuyen a que se puedan agravar las consecuencias en la economía que es lo que más caro puede costarle al gobierno estadounidense de manera interna.

China no está en los titulares en estos momentos, pero su papel es determinante con cada paso que toma en materia económica, sin que tenga necesidad de mover un solo tanque de guerra.

Las señales que esta semana llegaron desde Beijín tienen que leerse con cautela. En la apertura de su Asamblea Popular Nacional, China ajustó su expectativa de crecimiento económico para el 2026 a un rango entre 4.5 y 5.0 por ciento.

Este pronóstico, que para México sería de ensueño, no es algo ligero para un país que ha tenido una expansión frenética por décadas. Llegó el momento hace algunos años en que tenían que subestimar sus tasas reales de crecimiento y maquillarlas a la baja para que el mundo no les reclamara por un sobrecalentamiento.

Claro que una expansión esperada de 5.0% para una economía de ese tamaño sigue siendo un impulso importante para la economía global, pero China no deja atrás sus problemas inmobiliarios y un mercado de consumo interno que no acaba por despegar.

Una desaceleración en el crecimiento económico chino siempre será un evento relevante para el mundo, pero su forma de reaccionar ante la coyuntura geopolítica y la guerra en curso en el Medio Oriente puede ser entendido en un rango que va del exceso de precaución hasta una respuesta diplomática por la vía energética.

Resulta que China decidió cortar de manera inmediata cualquier exportación de gasolinas, lo que claramente tiene efectos internacionales en los mercados.

¿El mayor importador de crudo del mundo reaccionó al cierre del Estrecho de Ormuz o bien decidió enviar un misil inflacionario a los países de Occidente?

China posee la segunda capacidad de refinación más grande del mundo y cuando el gobierno central ordena a sus empresas Sinopec y PetroChina cortar el suministro de gasolina y diésel al exterior, está limitado la oferta global de estos combustibles y presiona los precios.

De la mano de la presión en los costos del petróleo crudo, por el cierre del Estrecho de Ormuz, la combinación es inevitablemente pagada al instante por los consumidores, tanto de logística con el petróleo y el diésel, como de los automovilistas con las gasolinas.

Analistas de Morgan Stanley advierten que, si esta interrupción en las rutas de suministro de 20% del petróleo mundial en el Golfo Pérsico se prolonga, de la mano del cierre de la llave a la exportación de gasolinas chinas, será inevitable que la Reserva Federal, no solo frente las bajas en las tasas de interés, sino que incluso plantee un escenario nuevamente restrictivo.

China, pues, decidió aplicar un plan de “economía de guerra” ante la confrontación militar en el Medio Oriente. Evidentemente que hay una justificación de privilegiar su mercado interno, pero no deja de tener tintes de una respuesta estratégica que pega en Occidente donde más les duele a los votantes: en el bolsillo.