Minuto a Minuto

Deportes Gilberto Mora será el jugador más joven del Mundial 2026
Tras darse a conocer las listas definitivas de FIFA para el Mundial 2026, se apuntó que Gilberto Mora es el jugador más joven del certamen
Ciencia y Tecnología Blue Origin prevé lanzar este año el cohete New Glenn pese a la explosión en Florida
Blue Origin destacó que pese a la explosión, varios de los componentes más importantes de la plataforma de lanzamiento permanecen sin daños significativos
Internacional Fijan nueva fecha para la Cena de Corresponsales interrumpida por el atentado contra Trump
Trump confirmó que acudirá a la Cena de Corresponsales porque no se puede "permitir que unos lunáticos alteren" el modo de vida estadounidense
Nacional Bloqueos de la CNTE impiden reunión de Sheinbaum con vicepresidente primero del Gobierno español
El vicepresidente primero del Gobierno español, Carlos Cuerpo, no pudo asistir a Palacio Nacional por los bloqueos de la CNTE
Nacional Video: Secuestran a periodista en Veracruz; la sacaron por la fuerza de su casa
La Fiscalía de Veracruz abrió una carpeta de investigación e inició la búsqueda de la periodista Roxana Berenice Guzmán Ramírez

La institución presidencial atraviesa circunstancias singularmente críticas. Más allá de la frase gastada, a veces hasta interesada, de que “si le va bien a la presidenta le va bien a México” es indispensable fortalecer a la Presidencia. El país vive una situación difícil y la institución política más relevante también. La Presidencia puede aparentar fortaleza, más aún ahora con la concentración de poder, pero no es así. Los dilemas que encara la presidenta obligan a reconocer una nueva realidad que pone a prueba a las instituciones.

Son tres los planos más desafiantes. Primero, el embate del crimen organizado y su penetración en el tejido social, político y económico del país. Segundo, la relación de México con el mundo, particularmente con su principal socio comercial y vecino fronterizo. Tercero, las consecuencias de decisiones propias y del gobierno que le antecedió, que han alterado de manera profunda el entorno y estrechado los márgenes de actuación de la mandataria.

La Presidencia, a pesar de sus dificultades y de las presiones que impone la realidad, es fundamental para el país. No debe soslayarse como problema inicial la falta de claridad entre el liderazgo de la coalición gobernante y las responsabilidades de Estado. La polarización heredada y continuada ha significado que se desatienda esto último y que la ocupación y preocupación del gobierno privilegien al régimen político por encima del interés nacional.

Esto entraña problemas básicos, entre ellos, la visión de la legalidad y de la justicia como variables subordinadas a la gestión política, lo que se traduce, por una parte, en una crisis sustantiva en la certeza de derechos, especialmente cuando la justicia pierde calidad, profesionalismo e imparcialidad; y, por la otra, en la prevalencia de la impunidad, derivada de la incapacidad del régimen para hacer efectiva la igualdad de todos ante la ley.

Para recuperar la institucionalidad del país se requiere fortalecer a la Presidencia en su dimensión de Estado. México lo necesita ante la magnitud de los desafíos que enfrenta. Para ello, se precisa una postura coparticipe que haga de la unidad incluyente un objetivo común, a partir de aquello que nos une como nación.