Fed sin cambios, para un verano tranquilo


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Enrique CamposLa Gran Depresión

Esta paz que habitualmente acompaña al verano sólo puede ser rota por alguna decisión precipitada que pueda tomar el propio gobierno de Donald Trump en materia comercial o incluso militar.

Esta paz que habitualmente acompaña al verano sólo puede ser rota por alguna decisión precipitada que pueda tomar el propio gobierno de Donald Trump en materia comercial o incluso militar.

Todo lo demás parece acompañar a unas vacaciones tranquilas durante agosto, antes de llegar a las tensiones propias de septiembre que suelen tener sus complicaciones.

Por lo pronto, la Reserva Federal (Fed) cumplió con el guion y mantuvo sin cambios su tasa de interés interbancaria en el rango de 1.75 a 2 por ciento, lo que en nuestro propio terreno monetario nos lleva a pensar que hoy el Banco de México (Banxico) mantiene sin cambios su propia tasa de referencia en 7.75 por ciento.

Ya será en el otoño cuando haya que revivir las preocupaciones por el costo del dinero, en el caso de la Fed en su reunión del 25 y 26 de septiembre y para el Banxico en la cita monetaria del 4 de octubre.

Mientras tanto, en Estados Unidos lo que hay en el papel es un crecimiento ciertamente dinámico durante el segundo trimestre de este año, que en su primera lectura indicó un impresionante 4.1 por ciento. Sin embargo, parece congruente con un registro este año de un aumento del Producto Interno Bruto de 3 por ciento.

La mejor noticia, por ahora, es que este dinamismo no se ha acompañado de presiones inflacionarias, a pesar de que es el incremento en el consumo privado uno de los principales motores del crecimiento.

No dejarán de ser vigilantes de este desempeño y está claro que los banqueros centrales de Estados Unidos no se dejarán presionar por su acelerado presidente, quien recientemente criticó el actuar monetario de esta institución autónoma por aumentar el costo del dinero.

Ya habrá en el futuro previsibles presiones tanto políticas como económicas que habrán de mover en otra dirección a la Fed. Sobre todo, porque el gobierno de Donald Trump ha conseguido estos resultados económicos subiendo la temperatura fiscal de la economía. Eso pasa factura tarde o temprano.

Y como ya decíamos, lo previsible está en el papel, en el desempeño de las variables económicas. Pero Trump es impredecible y puede repentinamente causar colapsos económicos y comerciales.

Al pacífico mes de agosto no le podemos quitar la vista de encima por las amenazas comerciales de Estados Unidos hacia China, Europa e incluso México y Canadá.

Ya ha causado estragos importantes con el freno de miles de millones de dólares en inversiones por la incertidumbre y todavía no acaba de destruir la estabilidad comercial mundial.

E incluso en el terreno militar puede amanecer un día con ganas de aumentar el conflicto que ahora ha iniciado con Irán.

Sin embargo, si atendemos al cuadro monetario que nos regaló la Reserva Federal, seguro podemos gozar de un verano tranquilo con inflación estable, tasas de interés en calma y una economía en crecimiento.

Eso sí, a la espera de un otoño mucho más movido y tradicionalmente más convulso que va a incluir la renegociación presupuestal para el siguiente año fiscal estadounidense y un proceso electoral intermedio muy intenso.