Minuto a Minuto

Entretenimiento Katy Perry critica a la Casa Blanca por usar ‘Firework’ en un video de la guerra en Irán
Katy Perry se sumó a ABBA, Beyoncé, Céline Dion y Sabrina Carpenter al rechazar el uso de su música por parte de Donald Trump o su equipo de campaña
Deportes México gana oro en femenino y bronce en masculino en el doble par de remos cortos
Melissa Márquez y Aylin Ibarra dieron a México el primer oro tras recorrer los 2 mil metros; Rafael Mejía y Roberto Ahumada lograron el bronce
Internacional Gustavo Petro responde a vicepresidente electo que no es responsable de política comercial de EE.UU.
"No soy responsable de la política arancelaria de EE.UU. Imponer aranceles unilaterales rompe el TLC", afirmó Petro
Internacional ICE arresta a pareja de pastores mexicanos con tres hijos estadounidenses en Texas
Colegas de la pareja señalaron que ambos cuentan con visas religiosas y han servido por más de una década en la Comunidad Cristiana Emmanuel
Ciencia y Tecnología Huawei redefine su estrategia premium con la serie Pura 90s y un ecosistema centrado en fotografía e IA
Con la serie Pura 90s, Huawei lleva su visión de fotografía y experiencia móvil a un nuevo nivel; la apuesta combina innovación tecnológica con un ecosistema que prioriza creatividad y diseño

Lección histórica: los pueblos no pueden cometer errores en las urnas y esperar que la enmienda venga del exterior. Ocurre en Cuba, Venezuela y, pronto ocurrirá en México. Los pueblos se suicidan. Olvidan que los errores pueden ser el fin de un mundo.

Por eso, a la valiente opositora venezolana María Corina le falta razón al afirmar que “hemos expulsado a Maduro y ahora toca a la comunidad internacional decidir si tolera a Maduro”. No: los venezolanos no expulsaron a Maduro. Maduro sigue en el poder.

Y, desde hace años, el mundo libre no tolera a Maduro: ayer mismo, la ONU reprobó las elecciones que se robó Maduro el 28 de julio, Estados Unidos y Europa no lo reconocen como presidente, y en La Haya es procesado por crímenes de lesa humanidad.

Los venezolanos votaron libremente para cimentar al régimen que hoy encabeza Maduro. Gracias a votaciones libres, el chavismo cambió la Constitución, capturó el Poder Judicial, canceló los órganos reguladores autónomos y tomó el órgano electoral.

El chavismo se afincó con transferencias en efectivo a los venezolanos que votaron en masa a su favor en 2000-2010, sin interesarles la dictadura que les tejían alrededor: dictadura enhebrada con los petrodólares del barril de crudo a 100 dólares durante una década.

Chávez organizó 14 votaciones electorales para soldar, con el voto de la ciudadanía, su régimen sin separación de poderes, elecciones controladas por el gobierno, sin competencia, transparencia ni privacidad: una dictadura en toda regla.

Cuando se acabaron o menguaron transferencias en efectivo, los venezolanos comenzaron a votar contra el régimen, que dejó de hacerles transferencias en efectivo. Ejemplo fehaciente es la votación masiva en contra de Maduro el pasado 28 de julio.

Esa votación masiva en contra del sátrapa es el soporte moral de la valiente María Corina para escribir:

“Los venezolanos hemos cumplido con nuestro deber. Hemos expulsado a Maduro. Ahora le toca a la comunidad internacional decidir si tolera un gobierno demostrablemente ilegítimo. Hago un llamamiento a quienes rechazan el autoritarismo y apoyan la democracia a que se unan al pueblo venezolano en nuestra noble causa. No descansaremos hasta que seamos libres”.

Pero Maduro continúa en el poder porque aquellas 14 votaciones de Chávez, con el voto masivo comprado gracias a sus transferencias en efectivo a los electores, otorgaron al régimen la autoridad constitucional para contar los votos y decidir quién gana las elecciones.

La ola de protestas que siguió a las elecciones del pasado 28 de julio reveló el fortalecimiento del modelo represivo que construyó el chavismo, mientras la mayoría de los venezolanos miraba a otro lado, contentados con el cash.

Nadie más puede salvar a los pueblos de sus errores, que los mismos pueblos.