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El último libro de Fernando Savater, Carne gobernada, es un fruto del sabio y delicioso árbol del “estilo tardío”.

“Estilo tardío” se refiere a la manera de escribir al final de su vida de autores notables, que dejan atrás sus pretensiones estilísticas de juventud, y escriben buscando su sencillez esencial.

Un ejemplo de estilo tardío es El informe de Brodie, donde Borges dice que por fin intenta lo que siempre admiró, el estilo de los plain tales (cuentos llanos) de Kipling.

Es lo que sucede con Carne gobernada, quizá el libro más personal, más libre, más diverso temáticamente, más erótico, más reflexivo, más político y más alegre en su juvenil anarquía, moderada por la edad, que haya escrito Savater.

“Carne gobernada” es el nombre de un platillo asturiano. Se refiere a la carne que el tiempo de preparación y cocimiento ablanda al punto de hacerla tomar su textura más tersa y lo mejor de su sabor. Es lo que ha hecho la edad con Savater.

Si creen que doy esta vuelta por Savater para no escribir sobre el momento mexicano, se equivocan. Lo hago para aterrizar con uno de los pasajes de Carne gobernada sobre lo que pasa en México, y en medio mundo.

Cito:

“¿Por qué conserva la izquierda tan buena fama, a pesar de los crueles fracasos históricos que ha sufrido allí donde se ha impuesto?

“Por una mirada sesgada que ha establecido la norma de juzgar a la izquierda por sus intenciones y a la derecha por sus resultados.

“Si uno proclama que quiere acabar con la miseria y la desigualdad, sólo cabe aplaudir estos objetivos generosos.

“¡Qué diferencia con las propuestas de la derecha, que hablan de prosperidad conseguida por medio del trabajo remunerado, de propiedad privada, de orden social basado en el cumplimiento de las leyes!

“Es cierto que los hermosos planes de la izquierda nunca se han llevado a cabo. Pero ¿qué culpa tiene el ideal?

“Lo excelente sigue siéndolo aunque los que se dedican a predicarlo no tengan ni idea de cómo conseguirlo o, aún peor, logren con sus medidas políticas lo contrario de lo que persiguen”.

¿Les suena?