Minuto a Minuto

Nacional Empresarios alertan de menor inversión por “incertidumbre” ante reforma judicial
Siete de cada 10 compañías mexicanas ya reportan "impactos negativos", mientras que solo 3.6 % identifica efectos positivos
Economía y Finanzas Ebrard dice estar “más cerca” de nuevos acuerdos comerciales con EE.UU.
Ebrard señaló que mantener estos acuerdos comerciales fortalecería las condiciones que México tiene frente a otros países en su relación comercial con EE.UU.
Nacional Veracruz, el primer estado con dos centros Teletón
"Veracruz es un pueblo solidario y trabajador, no tengo duda de que juntos haremos realidad este proyecto. Ya está el terreno y el decreto", dijo Rocío Nahle
Internacional Trump tira un vaso de agua para comparar ahorro de combustible con el petróleo venezolano
Trump ha defendido un aumento de la producción energética estadounidense y ha señalado en distintas ocasiones las reservas petroleras de Venezuela como un recurso estratégico
Nacional México y Qatar fortalecen cooperación con acuerdos y nueva agregaduría naval
Destacó la próxima apertura de una agregaduría naval en la Embajada de México en Qatar para fortalecer la cooperación marítima y de seguridad

 

Lo he dicho, seguramente en otras barbacoas, que en mi regiomontana adolescencia -que yo también disfruté una- pasaba horas en la biblioteca Benjamín Franklin leyendo libros de Antoniorrobles, alias el Rompetacones, Verne, Salgari y otros rufianes de aventuras, y al mismo tiempo aprendiendo inglés tratando de descifrar los diálogos de Tennessee Williams, Arthur Miller y hasta Eugene O´Neill.

Lo que yo más disfrutaba, sin embargo, eran mis visitas a la librería Cosmos, de don Alfredo Gracia, refugiado español y librero de los de antes, promotor de la cultura en el noreste, mecenas de tantos pintores regiomontanos y adoptados, y fuente de seducción por las letras y las artes. Por la librería en las calles del Padre Mier, desfilaron y disfrutaron de su charla y generosidad, muchos pintores de gran prosapia y uno que otro poeta, como Pedro Garfias, que se echaba sus copas en el hermoso bar del hotel Ancira.

Don Alfredo Gracia no vendía libros. Te introducía y guiaba a su embrujo. A mí, entre otras gracias, me llevó a la poesía de Angela Figuera Ayrmerich. “Tanta belleza, cruel, tanta belleza”.

Lejana la adolescencia, yo ya no disfruto entrar a una librería de las de hoy, por tres razones: la primera es el alud de títulos seductores y temas inevitablemente interesantes que ahí se ofrecen impúdicos: tanto, le digo a Renata, nuestra hija menor, que si yo viviera 20 años más y no hiciera ninguna otra cosa que leer los libros que me enamoran, la vida se me iba a acabar antes que la lectura.

La segunda es que en la avalancha de libros que se publican todos los días, viene una demoledora pregunta: ¿dónde está el libro que te has prometido toda tu vida escribir?

La tercera es que don Alfredo Gracia ya no existe.

En cualquier tienda de libros, si uno pregunta por un autor o título, la dependiente -nunca mejor usada la palabra- tiene que teclear en la computadora para informarnos que El Proceso, Crimen y Castigo, Madame Bovary o cualquier otro gigante, se encuentran en el pasillo 22, están agotados, o hay un ejemplar en la sucursal de Guanajuato.

El señor Gracia no solamente sabía en qué estante estaba el Romancero Gitano, sino que podía recitar aquello de las cinco en punto de la tarde, la espuerta de cal ya prevenida porque lo demás era muerte y sólo muerte, a las cinco de la tarde; o mejor aún el ruego: “amor de mis entrañas, viva muerte,en vano espero tu palabra escrita y pienso, con la flor que se marchita, que si vivo sin mí quiero perderte”.

Siendo adolescente, joven, o lo que uno quiera ser, ¿cómo chingados no enamorarse de la poesía?

El domingo terminó la Feria Internacional del Libro en Monterrey. Me dejé envolver por la multitud entre los puestos de literatura, aunque yo no sea afín de las masas o de las misas: prefiero las mozas, las mesas y las musas. Me dio sin embargo, harta alegría que entre tanta gente aún persista la curiosidad por leer un libro, cualquiera.

El trabajo de don Alfredo Gracia no fue en vano.

Y sobre todo, me place poder contradecir en la memoria la frase que se atribuye  a José Vasconcelos (no dudo que sea cierta) de que “donde termina el guiso y empieza a comerse carne asada, comienza la barbarie”.

PILÓN: PARA LA MAÑANERA DEL PUEBLO (porque no dejan entrar sin tapabocas): El júbilo por la reconocida debacle del PAN y el PRI es lamentable, aunque tenga sustento.

Nuestra sociedad, que no es uniforme, y el mismo sistema priísta retocado que nos gobierna, tiene que entender que requiere de una oposición inteligente, crítica, sólida y confiable.

De otra forma, aceptemos el absolutismo.

[email protected]