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Sé que muchos no están de acuerdo, yo mismo creo que hay cosas qué mejorar, pero quiero explicar el por qué del título a este artículo; el 11 de noviembre del 2016, después de la elección de ese año, publiqué en este espacio para El Economista EUA: Encuestas y pronósticos donde afirmaba que el problema de las encuestas en esa elección fue que no se cumplieron las expectativas generadas por los llamados “modelos de pronóstico” y que no se supo comunicar claramente que “una probabilidad pequeña no significa que ese evento no ocurrirá”; eso pasó con el triunfo de Trump, que era posible aunque con baja probablilidad o al menos menor a la de su contrincante Hillary Clinton; en ese año, 2016, las encuestas nacionales estimaron muy bien el llamado “voto popular” pero el “escenario más probable” no ocurrió, Hillary Clinton no tuvo el número de electores suficientes al perder tres o cuatro estados competidos por un sólo punto, estados que Trump supo y pudo ganar. Ese año mis conclusiones eran moderadas hacia las encuestas y muy críticas hacia los pronósticos. Este año mis conclusiones son otras.

1) La evaluación que se hizo de las encuestas el martes 3 de noviembre, el día de la elección, fue muy adelantada, ese día no teníamos verdaderos elementos para evaluarlas, ese día vimos una elección muy parcial, faltaba por contar millones de votos “adelantados” y “por correo”, que como vimos favorecían por mucho a Joe Biden, y que al considerarlos debemos atenuar esa crítica e incluso revalorar a las encuestas.

2) Es cierto que hubo subestimación nacional hacia Donald Trump pero es moderada, si los promedios nos decían que la preferencia estaba en 54%—46%, y termina en 52%—48% podrá decirse que se estimó una distancia de ocho puntos y fue sólo de cuatro, pero también que la desviación en la estimación fue de dos puntos porcentuales en cada porcentaje, bastante preciso.

3) No hubo un solo estado, uno solo, en que las encuestas nos indicaran un triunfo de un candidato y que resultara otro, y estoy hablando de 51 elecciones. Todos los estados que ganó un candidato resulta que las encuestas nos dijeron que tenía ventaja clara o nos dijeron que era un estado competido y que cualquiera podía ganar.

4) La expectativa generada de un “claro triunfo de Biden sobre Trump” se concretó al contar los votos tempranos no contabilizados el martes, pero para muchos esa expectativa era no sólo que fuera clara la victoria, sino que fuera rápida, y eso era imposible ¿por qué? Porque todos los estados que se decidieron a partir del miércoles y hasta el sábado (Pennsylvania, Virginia, Arizona, Wisconsin, Michigan) sabíamos, gracias a las encuestas, que estaban muy cerrados, no iban a tener definición el martes. Las encuestas nos previnieron de ese escenario.

Entonces, ¿por qué aun así hay un linchamiento? Porque el martes la jornada parecía una repetición del 2016, sobre todo cuando Michigan y Wisconsin parecían ganados por Trump y en Pennsylvania sacaba más de 10 puntos de ventaja. Además cuando Trump gana ese día Florida y Ohio, previstos como cerrados, el fantasma del 2016 recorrió el mundo y hubo una crítica generalizada a las encuestas, pero la jornada estaba incompleta, había que esperar.

¿Hubo desviaciones grandes? Sí, y en general se presentaron en estados ya decididos, con poca atención y poco medidos, estados como California donde ni sé el tamaño de la desviación porque todos sabíamos quién ganaría ahí.

Resumo: El voto popular preciso, ningún estado con ganador equivocado, los estados que decidieron al final todos estaban declarados como competidos por las encuestas, y la victoria clara de Biden se concretó, entonces el veredicto es favorable. Las desviaciones que se hayan presentado en algunos estados deberán revisarse y ver sus motivos, la subestimación al voto popular nacional para Trump también, pero en el balance son cosas que no impactaron. ¿Y los modelos de pronóstico? En esta ocasión no fallaron, estuvieron bien, más cuidados, tal vez falte de nuevo una comunicación más didáctica de lo que son las probabilidades y recordar que un evento probable, aunque sea poco probable, ocurre muchas veces y ejemplos cada uno de ustedes debe tener muchos.