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Las expectativas económicas están hoy mejor de lo esperado, dicen entusiasmados los analistas que sin rubor se suman al festejo del primer año de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Y entonces vale la pena preguntar, ¿mejor que cuándo?

Si el punto de comparación es con ese momento de una mayoría legislativa artificial apropiándose del Poder Judicial, mientras que Donald Trump lanzaba sus primeras amenazas arancelarias, pues sí estamos mejor.

Si lo comparamos con las expectativas que había hace unos 18 meses para la economía mexicana para este 2025, cuando en ese punto donde se veía un triunfo del mismo régimen en México, antes de las trampas para conformar una mayoría calificada que el oficialismo no consiguió, y de la mano de una reelección de Joe Biden, la realidad es que nos ha ido mucho peor.

Hay elementos objetivos que sí condicionaron el comportamiento de la economía más allá de esos imponderables como el resultado de las elecciones.

Entre ellos, la corrección fiscal que México tendría que emprender en este año tras el irresponsable aumento del endeudamiento durante el último año de gobierno de López Obrador.

También, Estados Unidos y México enfrentaban de forma más evidente una lucha contra la persistente alta inflación, que había llevado las políticas monetarias a escenarios muy restrictivos.

Entonces, si tomamos como base de comparación para ver dónde están las expectativas económicas para este año la encuesta entre los analistas que lleva a cabo el Banco de México, tenemos que, en su edición más reciente publicada ayer, esperan una expansión de Producto Interno Bruto (PIB) de 0.50 por ciento.

En cuanto a la inflación general estiman terminar el año en 3.85% y, de paso, con un tipo de cambio de 19.01 pesos por dólar.

Si lo comparamos con los resultados estimados en mayo pasado en esa misma encuesta, claro que el panorama es mejor.

Hace apenas cinco meses los expertos esperaban una expansión del PIB de apenas 0.18%, una inflación de 3.90% y un dólar cerrando el año en 20.50 por ciento.

En esa visión tan corta, pueden presumir una mejoría, pero ¿qué tan positiva como para merecer un “se los dije” presidencial?

Sigamos históricos y veamos las expectativas de la encuesta publicada hace un año, la que correspondía a septiembre del 2024, y sus estimaciones para este año que está ya en su cuarto trimestre.

Pensaban entonces los analistas que el PIB crecería este año 1.20%, con una inflación de 3.80% y un tipo de cambio de 19.81, todo esto con la mayoría legislativa artificial en acción, pero sin Trump en la presidencia de Estados Unidos.

Y si regresamos a enero del 2024, cuando empezaban a aparecer las estimaciones para este 2025, ahí los analistas esperaban un crecimiento del PIB de 1.94%, una inflación general de 3.71% y un tipo de cambio de 19.10 al cierre de este año.

Entonces, ¿estamos realmente mejor de lo esperado?

No, estamos muy lejos de lo que solía ser el crecimiento inercial de la economía mexicana antes de este régimen y mucho más alejados de las tasas de crecimiento necesarias para generar un verdadero bienestar social.

Si el punto de comparación es con ese momento de una mayoría legislativa artificial apropiándose del Poder Judicial, mientras que Donald Trump lanzaba sus primeras amenazas arancelarias, pues sí estamos mejor.