El sector corporativo en Estados Unidos (EU) está viviendo una situación de exceso de liquidez sin precedentes. A diferencia del sector público y los hogares que fueron los más afectados por la crisis, el sector corporativo —excluyendo al sector financiero— ha salido muy bien librado e incluso fortalecido de la crisis.

Esta situación se ha suscitado porque gracias a las lecciones del pasado, la crisis del 2008-2009 pilló al sector empresarial con una situación financiera muy sólida y estructuras operativas muy flexibles. Ante la debacle económica, la mayoría de las empresas realizaron recortes masivos en su planta laboral y lograron redimensionar sus estructuras operativas para enfrentar las nuevas condiciones de mercado.

Conforme la economía se ha venido recuperando, las ventas han venido incrementándose, lo cual, aunado a una estructura operativa menos costosa, se ha traducido en una fuerte expansión de márgenes operativos y una creciente generación de flujo de efectivo para el sector corporativo.

De acuerdo con las cifras reportadas al cierre del primer trimestre de este año, las compañías que forman parte del Índice S&P 500 —excluyendo a las compañías del sector financiero— están sentadas en una cifra de aproximadamente 1.34 billones de dólares en caja. Dicha cifra representa un incremento de 6.6% respecto del primer trimestre del año pasado y es solamente superada por la registrada en el cuarto trimestre del 2013 (la disminución se explica por la compra de una la participación restante de VerizonWireless por parte de VerizonCommunications y porque normalmente el fin de año se caracteriza por un aumento en los niveles de caja).

Sin embargo, los niveles récord de efectivo en las cajas de las compañías, los bajos niveles de apalancamiento y el bajísimo costo del dinero no se han traducido en un crecimiento significativo de las inversiones corporativas, para expandir la capacidad instalada y la planta laboral.

Durante los últimos cinco años, las empresas han mantenido cautela en sus planes de inversión. La inversión en maquinaria y equipo del sector corporativo en los últimos cinco años ha promediado 5.2% del PIB en comparación con un promedio de 6.5% para los últimos 50 años.

Lo anterior no quiere decir que las compañías estén desaprovechando otro tipo de oportunidades de inversión. La mayoría de las empresas han optado por la consolidación y no por la expansión orgánica. Esto es evidente en la vorágine de actividad en fusiones y adquisiciones que se ha suscitado en los últimos años. En un entorno caracterizado por la existencia de capacidad ociosa en la economía, es más rentable para una empresa buscar crecimiento vía la adquisición de capacidad instalada existente, que destinar recursos a construir una mayor capacidad de producción.

No obstante, esto cambia, ya que el índice de utilización de capacidad instalada de la planta industrial y manufacturera en EU ha venido incrementado de manera consistente y actualmente se encuentra cerca de alcanzar los niveles precrisis.

Esta situación, en conjunto con el creciente nivel de efectivo acumulado en las arcas del sector corporativo, nos indica que podríamos estar en la antesala de un repunte en la inversión corporativa. De acuerdo con los expertos, si el sector empresarial comienza a normalizar su inversión en maquinaria y equipo a niveles históricos, esto debería traducirse en un incremento importante en la productividad y, más importante aún, podría generar aproximadamente 2 millones de empleos adicionales.

Por vacaciones, esta columna se volverá a publicar el 5 de agosto.