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A quien menos le gusta que haya alta inflación es al presidente Andrés Manuel López Obrador, porque quita poder adquisitivo a su clientela política y no lucen sus programas asistencialistas.

Por eso, en la primera decisión de política monetaria de la nueva gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, hay rigor profesional, por unirse a la mayoría de los integrantes de la Junta de Gobierno a una postura intransigente con las presiones en los precios, pero no hay un bono político de independencia ante el líder de la 4T.

Era previsible que en algún momento la flamante gobernadora tuviera la necesidad de mostrar esa indispensable sana distancia del autocrático Presidente mexicano y el autónomo banco central.

Y no será, por ahora, con las decisiones de política monetaria. Porque esa terquedad de Gerardo Esquivel, subgobernador designado por López Obrador, de oponerse a todas las decisiones de política monetaria no responde a instrucciones presidenciales, sino a creencias personales de este banquero.

Los cálculos apuntaban a que la oportunidad de mostrar distancia institucional de la gobernadora Rodríguez Ceja llegaría tras algún arranque mañanero de querer usar las reservas internacionales del banco central mexicano para completar el gasto de los dispendios populistas.

Sin embargo, ayer mismo López Obrador ya lanzó un dardo autoritario al autónomo Banco de México.

Autonomía que para nada se muestra en la calidad de las preguntas del elenco que acompaña al Presidente en las mañaneras y que, desde esas sillas supuestamente reservadas para la prensa, le ayudan a López Obrador a presentar los temas del guion preparado para cada sesión de Palacio Nacional.

Ya en alguno de esos canales de propaganda oficial de la 4T, difícil llamarles medios de comunicación, habían dejado este indicio, publicaban ahora que Victoria Rodríguez Ceja llegaba al máximo cargo del Banco de México, urgía que hiciera una limpieza de sus subordinados.

Específicamente enfocaban las baterías en contra de Alejandro Alegre Rabiela, director de Emisión y Cajero principal del Banxico, a quien la propaganda oficial apunta como un experto en espionaje salido de las cloacas del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, el Cisen.

Y a este tema de la agenda del régimen le llegó el turno de subir al circo de las mañaneras, ahí acusaron a este funcionario de corrupción, de beneficiarse de la construcción de una planta con sobrecostos.

La presunción de inocencia, la confidencialidad, el respeto a las leyes sabemos que no tienen permiso de entrar al Salón Tesorería cada mañana. Pero lo interesante, más allá de conocer si las acusaciones tienen fondo, es que López Obrador quiere que el Banco de México de Rodríguez Ceja dé a conocer, ahí en la mañanera, si se va a investigar y a actuar. Porque la autonomía no puede significar impunidad, remató López Obrador.

A este personaje, el aparato gubernamental le tiene guardado el expediente de su paso, a finales del Siglo pasado, por el Cisen, y esperan que ahora Rodríguez Ceja haga una limpieza en el Banco de México, mientras que López Obrador quiere que lo informe, ahí, en su tribuna de las mañaneras.

Esto es un mayor desafío a la autonomía que subirle 50 puntos base a la tasa de interés.