Ahora resulta que no habrá semana más intensa y con más decisiones de la 4T que enfrentar, que la Semana Santa.

En el calendario litúrgico son días marcados como de la Cuaresma y el Triduo Pascual, pero eso realmente ya no despierta el interés religioso de una amplia mayoría de la población.

Más bien, son fechas que han quedado marcadas como una fecha estándar de vacaciones.

Así, mientras la gran mayoría de los mexicanos se encuentren de descanso de sus trabajos y escuelas, en el terreno político sucederán cosas muy importantes, en plenas vacaciones.

Originalmente la llamada consulta de Revocación de Mandato iba a celebrarse este domingo pasado, pero por una queja de Morena ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, se decidió mover la fecha al domingo 10 de abril, coincidente en la Cuaresma con el Domingo de Ramos.

Está descontado que sea cual sea el resultado de esa consulta habrá una marcada queja presidencial por el trabajo del Instituto Nacional Electoral.

Ahí estarán como siempre los ciudadanos en las casillas haciendo un trabajo impecable, pero eso quedará diluido por los días de asueto y al final sólo se mantendrá la queja de López Obrador que, seguro, ya está armada y a la espera del cierre de las casillas.

También, la mayoría del Presidente en la Cámara de Diputados eligió justamente los días de la Semana Santa para discutir y eventualmente aprobar la contrarreforma energética, que ya recibió la instrucción presidencial de darle el tratamiento que le gusta de no moverle ni una coma.

El anonimato que brindan esos días de descanso puede minimizar la factura que tengan que pagar los opositores que pudieran ser reclutados para aprobar esos cambios constitucionales.

Si hay alguna mala reacción de los mercados, pues tendrá que esperar también a que pasen los días feriados en la banca y las bolsas.

Para el lunes de la Octava de Pascua que regresen las actividades habituales, si los diputados del Presidente se salieron con la suya, la discusión ya será otra.

Pero hay algo más programado para los días de descanso de la Semana Mayor. El Presidente López Obrador eligió el Martes Santo para rendir su primer informe de este 2022. Pudo haber sido cualquier otro martes del mes, pero prefirió ese martes de una semana de tan baja actividad.

Si es un informe, como tantos otros, con un compendio de todo lo dicho en las mañaneras, pasará. Pero si es momento del Presidente de hacer anuncios de mayor profundidad, la Semana Santa puede influir en el alcance de las reacciones.

Hay pues una agenda muy cargada por parte de la 4T para que pasen cosas importantes durante la Semana Santa.

No hay ni descuido ni coincidencia en las fechas. Está claro que los diputados afines al Presidente están cómodos con la ausencia de tantos reflectores para intentar aprobar las modificaciones constitucionales que pueden resultar tan costosas para México.

Lo que no queda del todo claro es por qué el propio Presidente quiere tomar los micrófonos de uno de sus discursos más importantes del año cuando está claro que las audiencias están distraídas en otras cosas diferentes a la política.