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Es una buena discusión, sobre todo cuando sus decisiones tienen un alto impacto en el ánimo financiero de un país.

Lo que sí es un hecho es que una institución como el Banco de México debería tener una voz activa y presente desde su cabeza. Un banco central tan influyente en el mundo emergente como Banxico no merece una ausencia como la de la gobernadora Victoria Rodríguez.

El subgobernador Jonathan Heath es todo lo contrario, es una voz activa en la discusión de la condición monetaria y económica del país, lo cual está muy bien por ser un hombre brillante. Pero sí hacen falta otras voces que equilibren y marquen rumbo institucional.

Otro subgobernador que había sido altamente protagónico es Gerardo Esquivel, quien mantiene una posición diametralmente diferente a la de Heath y entre los dos les daban sabor a las discusiones públicas sobre el rumbo de las decisiones del banco central.

Pero resulta que Esquivel hoy está más preocupado por su futuro laboral que por la grilla monetaria y todo cortesía del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien fiel a su estilo primero encumbró a este economista para después tirarlo al piso de la incertidumbre de su permanencia en el Banco de México.

Con la voz de Gerardo Esquivel anulada con ese látigo presidencial y con la ausencia de la voz de los otros integrantes de la Junta de Gobierno, sobre todo por la distancia casi total de Rodríguez Ceja, las consideraciones de Jonathan Heath quedan como la directriz de lo que viene por parte del Banco de México.

Tiene todo el sentido anticipar que los incrementos de la tasa de referencia del Banxico serán menos agresivos que los anteriores. Puede rayar hasta en el sentido común si vemos las menores presiones en la inflación general pero la resistencia de la inflación subyacente a tocar techo.

Sin embargo, este anticipo mueve a los mercados una semana antes de la decisión misma de política monetaria del Banco de México que se conocerá el jueves 15 de diciembre e incluso antes de conocer la inflación de noviembre, cuyo dato conoceremos desde muy temprano este jueves.

Las voces de Heath y la del hoy ausente Esquivel dejan ver que el Banco de México no solo mantiene su autonomía del poder ejecutivo, sino que a su interior hay margen para los diferentes puntos de vista entre verdaderos expertos.

Es un alivio saber que, en medio de tanto intervencionismo presidencial, Banxico mantiene esa virtud.

Sin embargo, sí hace falta escuchar de vez en cuando la voz institucional de la máxima autoridad monetaria del país que permita que los subgobernadores se expresen libremente sin que sea tomada su postura como la línea de todos dentro del banco.

Hay mucha sensatez en las consideraciones de Jonathan Heath de ya no esperar incrementos de 75 puntos base, sino de medio punto porcentual en la tasa de referencia.

Pero, aunque se esfuerce en dejar en claro que esa es su opinión, su voz es tan solitaria que se toma como la voz del banco.