Si dejamos de lado el poder nuclear, Vladimir Putin tiene un arma que sí puede llegar hasta las costas de Estados Unidos y esa es la inflación.

Rusia no tiene ningún poder financiero, comercial o económico que pudiera ser una amenaza para Estados Unidos. No es el caso de Europa, tener el teatro de operaciones militares en suelo continental tiene otro tipo de implicaciones.

Pero una guerra de las dimensiones que podría alcanzar el conflicto en Ucrania podría revivir un escenario de recesión y, sin duda, avivar las presiones inflacionarias.

Mientras tanto, Rusia sí que tendrá problemas en lo económico y en lo financiero. Tan solo la primera batería de represalias de Joe Biden, presidente de Estados Unidos, afecta el financiamiento occidental para los rusos y no es poca cosa.

Si este conflicto escala, el continente europeo tendrá problemas de suministro de energéticos, eso implica un disparo en los precios y un inevitable regreso a los números rojos en la economía.

Pero en Estados Unidos el alza en los costos del petróleo y otras materias primas implica un reto adicional para la Reserva Federal (Fed) y sus planes ya en marcha para controlar las presiones actuales en los precios.

Estamos en la antesala del primer aumento en la tasa de interés por parte de la Fed desde diciembre del 2015. Un intento del banco central más poderoso del mundo para frenar factores inflacionarios que rebasan su autoridad.

Hasta hace algunos meses se discutía sobre la temporalidad de las presiones inflacionarias porque no había certeza de la solución de cuellos de botella en la oferta, como la disponibilidad de los chips o del aumento de la logística del transporte de mercancías.

La Fed no surte chips ni transporta mercancías como para regularizar esos mercados, tampoco fija precios internacionales del petróleo o de otros commodities. Y seguro que ni el banco central ni el gobierno de Joe Biden querrán acelerar el uso de sus armas monetarias para afectar el mercado laboral y secar los bolsillos de los consumidores para frenar el rápido avance inflacionario.

Hay pues costos indirectos para la población estadounidense que no se podrán controlar tan fácilmente si Rusia inicia la invasión del resto del territorio de Ucrania.

¿Cuál es la ganancia política de Vladimir Putin en todo eso? Es muy difícil de saber y de entender, porque no parece tener ventajas por ningún lado, más allá de un deseo megalómano de reinstaurar un imperio.

Pero son épocas en que existen este tipo de personajes, tanto como un Donald Trump alabando al Putin invasor.

Rusia tiene un poder militar indiscutible, tiene armas nucleares, y también el poder de desestabilizar al mundo con sus acciones.

Habrá que ver en marzo, cuando la Fed debe tomar una decisión de política monetaria, cómo se encuentra el conflicto en Ucrania. Seremos testigos de una decisión que va de lanzarse con todo contra la inflación o buscar los equilibrios con la recuperación económica.

Un cuarto de punto más a la tasa interbancaria, de la mano de un comunicado firme pero sereno, o medio punto porcentual y un tono de guerra en su texto de decisión de política monetaria. Habrá que ver.