Hay un meme famoso en las redes sociales de dos personajes de la serie Pawn Stars que dice: “No lo sé Rick, parece falso”. Con esa expresión dudan de la autenticidad de algo que parece muy bueno para ser cierto.

Al parecer más de un empresario dejó ir ese meme a los teléfonos de otros asistentes a la reunión en el Museo Kaluz de la semana pasada del presidente Andrés Manuel López Obrador con integrantes del Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo Mexicano de Negocios.

Una vez más, los empresarios convocados escucharon la versión presidencial del vamos requetebién, con todo ese complemento de los otros datos que siempre estarán ahí para avalar cada palabra del líder supremo.

Muchos veían el reloj, unos para anticipar el final de la reunión y otros a la espera de una fecha específica del 2024, pero todos procuraron mostrar máxima atención a sus interlocutores y máxima disponibilidad para hacer lo que les toca.

Oficialmente, en ese nuevo encuentro entre representantes del sector empresarial y López Obrador se habló de inversiones, del nuevo paquete de inversión en infraestructura y de la participación de inversionistas mexicanos en la reunión del próximo mes entre los presidentes de México y Estados Unidos.

Ese debería ser el contenido habitual de una reunión entre el poder político y el poder económico de un país. Pero esa dinámica cotidiana de seguimiento está rota desde el inicio de esta administración.

Tampoco fue una reunión donde finalmente llegara el mea culpa de las malas políticas públicas que han alejado la ejecución de nuevas inversiones que promuevan el desarrollo económico.

Más bien, fue una reunión en la que, aparte del monólogo de transformación, los empresarios hablaron de las inversiones que están en riesgo por la falta de energéticos, empezando por los límites que ahora le ponen a la compra de gas natural.

Este gobierno autocrático continúa con la destrucción de los esquemas de competencia y ahora con un oficio quieren acabar con el mercado de comercialización de gas natural y obligar a las empresas a que le compren ese energético a la CFE o a Pemex. Incluso pasando encima de contratos vigentes.

El nuevo programa público-privado de infraestructura seguro llegará a bordo del tren México-Querétaro anunciado en uno de los planes previos, porque ni fecha tiene para su anuncio.

Y de la reunión de empresarios, en el marco del encuentro López-Biden, no faltará el inversionista estadounidense que le pida a los mexicanos que parpadeen dos veces si se sienten en peligro.

Ojalá se pueda dar esa mesa paralela empresarial durante el encuentro presidencial en La Casa Blanca, porque si algo tienen los empresarios estadounidenses, a diferencia de los mexicanos, es el respaldo de su gobierno para proteger sus inversiones.

Nada como mantener esos contactos entre los inversionistas mexicanos y el régimen de López Obrador. Es prácticamente imposible un cambio en las señales hacia una adecuada promoción de las inversiones, pero hay que mantener esa interlocución de supervivencia.

Inversión, lo que preocupa

En riesgo

Los empresarios hablaron de las inversiones que están en riesgo por la falta de energéticos, empezando por los límites que ahora le ponen a la compra de gas natural.

Interlocución

Es prácticamente imposible un cambio en las señales hacia una adecuada promoción de las inversiones, pero hay que mantener esa interlocución de supervivencia.

La contraparte

Si algo tienen los empresarios estadounidenses, a diferencia de los mexicanos, es el respaldo de su gobierno para proteger sus inversiones.