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¿Qué sabemos del futuro de la política monetaria en México? Bueno, que la tasa de interés ya no subió en la reunión de la Junta de Gobierno de la semana pasada y que sus integrantes piensan mantenerla en el nivel actual por un periodo prolongado.

Dicen desde dentro de las paredes del bunker del banco central, a través de un comunicado, que la Junta de Gobierno estima que el panorama inflacionario será complicado e incierto a lo largo de todo su pronóstico, actualmente actualizado hasta el segundo trimestre del 2025, con riesgos al alza.

El más vocal de los integrantes de la Junta de Gobierno, el subgobernador Jonathan Heath, dio una señal más clara del futuro de la tasa de interés. Dijo que su guía es mantener la postura monetaria por un tiempo prolongado y que, sin ser un compromiso, la interpretación es mínimo tres decisiones de política monetaria.

Con esto, al menos hay la expectativa de que será a partir de la reunión del 9 de noviembre cuando se pudiera esperar la primera baja en la tasa de interés interbancaria, actualmente en 11.25 por ciento.

Porque si habla Heath de tres reuniones, ya pasó la primera del pasado 22 de junio, la siguiente es el 10 de agosto y la tercera es el 28 de septiembre. Mínimo tres y la cuarta es la segunda semana de noviembre.

Un buen panorama de lo que podemos esperar en materia de política monetaria no sale propiamente del Banco de México, pero sí por parte de alguien que conoce muy bien las entretelas del comportamiento de los precios en la economía mexicana.

Agustín Carstens fue un gran gobernador del Banco de México entre otras cosas porque era un excelente comunicador de la visión del banco. Nadie podrá acordarse de la más reciente conferencia de las actuales autoridades monetarias de nuestro país, pero todos recuerdan el catarrito diagnosticado por el doctor Carstens.

La inflación, dice el gerente del Banco de Pagos Internacionales (BIS), ha dado muestras de moderación, pero está fuera de los objetivos de los bancos centrales y podría persistir en niveles altos.

Pide Carstens atención a la combinación entre inflación persistentemente alta y una posible inestabilidad financiera. Los riesgos, en la inflación, podrían venir de presiones en los mercados laborales, y en el desempeño económico, la posibilidad latente de una recesión.

Y desde esa autoridad y distancia que le permite no sudar las calenturas de encabezar algún banco central, Carstens dice que las autoridades monetarias podrán pensar que han hecho lo suficiente, pero se darán cuenta que necesitan endurecer aún más su política monetaria.

Claro que las palabras del gerente del BIS están lejos de lo que cualquier político quiere escuchar, pero la diferencia entre confiarse, relajar las tasas de interés y no estar preparados para un rebote inflacionario, o bien, mantener la guardia alta, puede ser una crisis económica severa.

El Banco de México mantiene conformes a los mercados con su análisis y sus expectativas sobre el futuro de la inflación y la política monetaria. Pero un giño a las advertencias que hace Carstens podría dar más confianza del camino que seguirá el banco central mexicano en el futuro.