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Siempre es buen momento para decir que todo anda mal. Quien celebra la bondad de sus tiempos cae rápidamente bajo la sombra irónica del inolvidable personaje de Voltaire, el invencible Pangloss quien, en medio de guerras y desastres sin fin, creía siempre estar viviendo en el mejor de los mundos posibles.

La novela de Pangloss se llama Cándido y es un mordaz alegato contra las ilusiones del progreso.

El progreso existe, sin embargo, pese a Voltaire. Y hay en el mundo una banda de panglossianos dedicados a probar que vivimos en el menos terrible de los mundos posibles.

Para estos panglossianos, la disminución de lo terrible no es una casualidad, ni una excepción, sino una tendencia histórica medible material y moralmente.

El progreso material se prueba por sí solo en la calidad, la productividad y la duración de la vida. Pero también puede probarse el progreso moral por el extraordinario hecho de que el hombre, el animal más peligroso del reino zoológico, es hoy menos sanguinario y cruel de lo que ha sido nunca en su historia.

Un autor seminal de esta visión del hombre como un animal perfectible fue el sociólogo vienés, radicado en Inglaterra, Norbert Elías.

Como Pangloss en medio de las guerras que devastaban su mundo, Elías dedicó sus estudios sociohistóricos, durante las entreguerras del siglo XX, a leer las secretos de lo que llamó el “proceso civilizatorio”.

Elías mostró que el cambio lento de las reglas del trato de todos los días podía diluir las conductas bárbaras que parecían consustanciales a la naturaleza humana.

Descubrió, por ejemplo, que los modales de mesa introducidos en las cortes francesas en los siglos XVI y XVII pusieron fin al uso cotidiano del cuchillo, y a la plaga de los banquetes cortesanos que terminaban en grandes cuchilladas.

No es el mejor momento del estado de ánimo global para hablar de estas cosas, y menos aún del mexicano, pero siempre es buen momento para desafiar las creencias que oprimen nuestro ánimo, especialmente si hay alguna forma de mostrar que esas creencias no dicen necesariamente la verdad.

Algo más de esto mañana.

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