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La historia camina por el lado malo, escribió Federico Engels, y hay una famosa ley de Murphy según la cual, si algo malo puede suceder, sucederá. En los últimos años la historia ha caminado por el lado malo para la democracia estadunidense.

Y lo malo que pudo suceder en ella, sucedió con Donald Trump. Escribo a las 3 de la tarde del 3 de noviembre, antes de saber ni el inicio de los resultados de la elección presidencial. Nada ha cambiado en lo fundamental en las tendencias favorables a Biden, pero escribo hoy con mayor incertidumbre sobre el resultado de la que tenía hace dos semanas.

Trump logró echar sobre el curso de una elección de resultado bastante claro, una sombra amenazante de conflicto e incertidumbre. Los estadunidenses habrán acudido ayer con los pelos de punta a conocer los resultados de una elección que, con otro presidente, habrían sido de rutina.

El presidente las volvió una especie de pelea callejera, de pronóstico reservado, donde el ganador tendrá que dejar parte de la dentadura y la piel en la refriega, y el público tendrá la opción de soltar sus propios golpes contra el público rival.

Las distorsiones del sistema electoral estadunidense, con su antidemocrático sistema de Colegio Electoral, que permite ganar a quien no obtiene la mayoría, es el mecanismo que vuelve a poner en entredicho la calidad, la representación y la estabilidad institucional de la democracia estadunidense.

Pero su verdadero alambre de púas ha sido Donald Trump, un presidente anómalo que amenazó con no reconocer los resultados y dedicó semanas a desacreditar el proceso para poder desconocerlo.

A las 3 y minutos de la tarde que escribo esta columna, creo que todo su pleito de callejón fracasará y que la misma democracia que trajo a Trump a la presidencia lo echará de ella.

Creo que, como dicen las encuestas, Biden obtendrá el triunfo, en la noche de la elección, o en los días que sigan. Creo que al final de esta batalla habrá la bocanada de aire normal que le urge a la democracia en Estados Unidos y en el mundo. Veremos.