México retrocede seis lugares en el informe de competitividad. Es un balde de agua fría que disminuye el optimismo, pero eso no es malo: es un baño de realidad.

Que est-ce que ce est le Mexican Moment? Quizá alguien se olvidó de explicarle al Foro Económico de Davos en qué consiste esto que vive México. Coloca a nuestro país en el número 61 en el ranking de competitividad sustentable. Sus expertos pasaron por alto las reformas estructurales y otorgaron calificaciones decepcionantes a México. Hay un retroceso de seis lugares respecto al año pasado. Más allá: hay juicios de valor demoledores de parte de una institución que lleva años construyendo el canon de la competitividad más influyente en el orbe.

La corrupción es el principal problema para hacer negocios en México, dice el informe.

Por la desviación de los recursos públicos, nos coloca en el lugar 119 de 144, más o menos en el mismo lugar que los países más corruptos de África, Asia o América del Sur. En confianza a los políticos ocupamos el casillero 114 de 144. El favoritismo, lo contrario a la imparcialidad de las decisiones de los funcionarios, nos pone en el lugar 99. La confiabilidad de los servicios policiacos merece el sitio 128.

¿Es que no evaluaron las reformas que se han aprobado? El ranking 2014-2015 es una fotografía del país, tal y como se ha vivido desde la perspectiva de un inversionista en este año. Por supuesto que ellos han recibido información del programa de grandes cambios que se han anunciado. Su evaluación nos dice que ellos aún no sienten esa gran transformación. Por ello es que nos sitúan en la misma zona del ranking que hemos tenido en los últimos siete años. En el 2007 estábamos en el 52, desde entonces hemos ido hacia abajo. Nunca caímos tan bajo como en el 2010, cuando fuimos el 66.

Las reformas aprobadas aparecen en las calificaciones como áreas de oportunidad. Tenemos una nueva legislación antimonopolios, que con buena implementación permitirá dejar atrás el lugar 104 que ahora tenemos. ¿Qué podrá hacer la reforma educativa con el sitio 123 que ocupamos en calidad del sistema educativo o la reforma financiera con el casillero 107 que merecemos por el acceso al crédito?

Atención especial merece la reforma laboral, la única de las reformas estructurales que ha tenido tiempo suficiente para probar su valía. Los resultados son demoledores. Estamos en la parte baja de la tabla mundial (en el sitio 80 o peor) en capacidad para retener talento, en vinculación del pago a la productividad y en la flexibilidad de la fijación de los sueldos. La peor nota en lo laboral la tiene la capacidad de incorporar a las mujeres en el mercado laboral, número 120 de 144. No es machismo, es simple estulticia: más de la mitad de nuestra fuerza y talento laboral tiene obstáculos para realizar su potencial en el mundo del trabajo profesional.

México tiene un primer lugar en este ranking de competitividad sustentable: somos el país que tiene menor prevalencia de VIH en la población adulta. La segunda mejor calificación corresponde también al sector salud, el número 3, por el impacto de la malaria en los negocios.

Es una coincidencia que este ranking se dé a conocer al mismo tiempo que el Segundo Informe del presidente Enrique Peña Nieto. Es un balde de agua fría para la propaganda. Una gran oportunidad para revisar el proceso de transformación en el que estamos inmersos. Hay procesos que deben ir más a fondo: combate a la corrupción y fortalecimiento de las instituciones. ¿Qué hacemos con esa alerta naranja que se está prendiendo en el tablero de la corrupción?