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México votó por el populismo castrochavista en 2018: exactamente cuándo la historia había demostrado de manera absoluta que el populismo castrochavista era un fracaso: Cuba y Venezuela, en ruinas; Argentina, quebrada; Bolivia, en caos; Nicaragua, en fascismo…

Es un caso clínico para los forenses de la historia: México decidió ser gobernado por el populismo castrochavista, después de ver en vivo y directo que ese sistema ya había muerto, por crisis económica, erosión institucional y pérdida de libertades.

Con las nuevas formas de acceso a la información, se sabía a detalle, que el populismo que López Obrador prometió era exactamente igual al de Chávez, Kirchner, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa, pastoreados desde su colonia extractiva: Cuba.

Sí, en 2018, con un click en el teléfono celular, se sabía a detalle que el populismo que López Obrador ofreció era copia exacta del de Chávez, Kirchner, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa, todos pastoreados desde su colonia extractiva: Cuba.

Claro, un caso clínico para los forenses de la historia: Cuba se las aplicó, como a los demás y tomó a México como nueva colonia extractiva, tras secar a Venezuela. Hoy, México da a Cuba los millones de barriles de petróleo, que no le puede dar la arruinada Venezuela.

Como forenses históricos, los analistas e historiadores han venido registrando los signos de la muerte política del populismo castrochavista bajo el que decidió vivir México: inflación, sin división de poderes, control de medios, clientelismo, corrupción, dominio del narco.

Cada evidencia permite diagnosticar el colapso de un proyecto político antes de que la ciudadanía vuelva a repetirlo. Los electores mexicanos tenían y tienen todo el registro del desastre del populismo en Venezuela, Nicaragua, Argentina, Bolivia, Ecuador.

Se sabía, y se sabe, que es un sistema político holgazán, que vive de las remesas de aquellos a quienes impulsa a irse a Estados Unidos para que les mande dólares, que regala dinero hasta que se le acaba el que se robó o le mandan de las remesas.

Su espíritu santo, Cuba, es un estado fallido y en ruinas, tras 66 años de gozar de un poder absoluto, viviendo, hasta 1989, de la URSS; desde 1999, de Venezuela; y desde 2018 de México: es una corriente política rémora, como demuestra su espíritu santo.

Y Venezuela, benefactor de la 4T de 1999 a 2018 y un país desharrapado tras 26 años de castrochavismo, ha impuesto una Ley Antibloqueo, para que sus funcionarios compren los bienes expropiados a sus opositores. Incapaces de crear riqueza, roban.

México eligió un camino que otros ya destruyeron. El populismo castrochavista deja ruinas. La historia advierte; la ignorancia repite. En democracia, los errores no son reversibles.

Está probado.