El Virus y la salud mental

héctor herrera

Héctor Herrera Argüelles

Entre los mexicanos existe un temor infundado de que, acudir al psicólogo o al psiquiatra es sinónimo de “estar loco”. Es una falacia alimentada por la ignorancia

“Hombre pilar de ideas, sol generador de vida,

faro en el cielo, hoguera de mi cuerpo, chispa y destino de vida”:

Gabriela Orozco Torrentera

Raúl es un hombre de mediana edad quien resultó afectado por el virus. Estuvo hospitalizado más de un mes. Perdió su trabajo y en ese lapso fallecieron su esposa y su madre por Covid. Al salir del hospital, Raúl se desplomó. Evadiendo las recomendaciones de los médicos, comenzó a beber. Pasa horas encerrado, toma y duerme. Toma y duerme. Esa es su rutina. Sus hijos le dicen que está deprimido, que busque ayuda. Les asegura que no está loco y que no necesita un loquero.

El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha señalado que es necesario aumentar “urgentemente” la inversión en servicios para la salud mental o esperar un incremento en padecimientos causados por la pandemia de COVID-19 y es que “el impacto de la pandemia en la salud mental de las personas es preocupante. El aislamiento social, el miedo al contagio y la pérdida de miembros de la familia se ven agravados por la angustia de perder ingresos y, a menudo, el empleo”.

Entre los mexicanos existe un temor infundado de que, acudir al psicólogo o al psiquiatra es sinónimo de “estar loco”. Es una falacia alimentada por la ignorancia.

Especialistas de la UNAM señalan que el 25% de las personas entre 18 y 65 años, es decir 32 millones de mexicanos, en algún momento de su vida, han padecido un trastorno mental, pero solo uno de cada cinco, recibe tratamiento. Afirman que la pandemia ha exacerbado las complicaciones en la salud mental de las personas, lo que se ha traducido en cuadros de depresión, miedo, ansiedad, aislamiento y agresividad.

Los especialistas subrayan la necesidad de que la población tenga conciencia de la importancia de la prevención y atención de los padecimientos mentales. Todos los cuadros clínicos mentales pueden ser controlables con tratamiento médico. El problema es que las personas afectadas tardan hasta 10 años en recibir atención especializada, lo que impacta en su calidad de vida.

Un estudio del Instituto Nacional de Psiquiatría indica que, en México, 15 de cada 100 personas sufre depresión, pero la cifra podría ser mayor porque algunas personas jamás han sido diagnosticadas y viven hasta 15 años sin saber que tienen esta afección que, se manifiesta por un estado anímico de nostalgia profunda.

En algún momento de su vida, la cuarta parte de la población mundial padecerá un trastorno mental esquizoide, depresión, ansiedad y fobias. En el país, casi 6 millones de niños y adolescentes sufren depresión con sintomatología de irritabilidad y violencia. Esta situación se ha agravado con el confinamiento provocado por el virus.

Otra población vulnerable son los adultos mayores quienes debido a la falta de empleo, el cambio de vida o pérdida de la pareja, tienen una situación de desesperanza.

Este tipo de enfermedades mentales no respeta condición social ni edad, y existen factores que pueden predisponerla, como la violencia y las carencias económicas.

De acuerdo al estudio, “es preocupante que, entre los jóvenes, la primera causa de moralidad sea el suicidio, ya que la depresión severa no es atendida con fármacos ni con psicoterapia adecuada”.

Con razón, María Elena Medina Mora, Directora de la Facultad de Psicología de la máxima casa de estudios, asegura que, al concluir la pandemia, los países tendrán que enfrentar un triple reto: la desesperanza, la pobreza y la violencia.

Para México, un reto mayor es enfrentar el síndrome post-pandémico con un sistema de salud en plena reconstrucción.

 

De la libreta

° Silvano Aureoles, Gobernador de Michoacán, y Enrique Alfaro, Gobernador de Jalisco, quienes mantienen una confrontación abierta con el Gobierno de la República, deberían estar más preocupados y resolviendo el tema de la violencia en sus entidades. Resulta intolerable lo que sucede en Aguililla, y en varias regiones de Jalisco incluida la capital del Estado.

° Movimiento Ciudadano se está convirtiendo en la Tercera Vía. Es notorio su posicionamiento en algunas entidades. Es el caso de Nuevo León y Campeche, donde las candidatas de Morena se están desinflando.

° En el caso del accidente en Tláhuac, el gobierno de Claudia Sheinbaum, no tiene para donde hacerse. Es el momento de que la Jefa de Gobierno, muestre con poderío que, su gobierno es diferente a los anteriores, entregando verdad y justicia a las víctimas, a sus familiares y a la sociedad en su conjunto.

 

Por Héctor Herrera Argüelles

Twitter: @HectorHerreraAR

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