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El reciente anuncio de la conformación del Consejo de Promoción de Inversiones con destacados líderes empresariales es una bienvenida fotografía política para todos.

Para el gobierno es un mensaje de respaldo a su gestión, para las mujeres y hombres de negocio es una forma de buscar la continuidad de lo que han hecho desde antes de que llegara este régimen.

El protocolo de buenas maneras que vimos en Palacio Nacional es solo eso: un protocolo. Pero para un inversionista serio, lo que lo rige es un manual de supervivencia que no se escribe con cercanía al poder, sino con la calificación crediticia del país, con la certeza jurídica, con los recursos energéticos suficientes.

Por eso, más allá de este Consejo, que ojalá realmente los escuchen, lo mejor que puede hacer el gobierno es aceptar, de esos empresarios y de quien se acerque de buena fe, algunos consejos para realmente promover las inversiones.

Por ejemplo, un buen consejo para que deje de caer la inversión en México es la certeza jurídica. Es la garantía de que las reglas del juego no serán modificadas en el último minuto y por un arrebato ideológico.

Es no disminuir el juicio de amparo para que los empresarios se puedan defender de los abusos del poder. También significa que la revisión de la cosa juzgada no sea la norma de la transformación.

Otro consejo para atraer la inversión es que un empresario no vea como su planta manufacturera, su rancho o sus camiones, terminan en manos de la delincuencia organizada. Es el hecho de que un pedido pueda llegar a su destino sin ser saqueado en la carretera.

Otro consejo es dar la certeza de que los gobernantes no son iluminados y tienen que llegar a desmantelar lo establecido solo por llevar la contraria, desde las regulaciones e instituciones, hasta un aeropuerto en construcción con un avance de 40 por ciento.

Un consejo más para la inversión es que, si ya tienen ahí sentados a los más prominentes inversionistas de México, que les pregunten cómo se planifica a largo plazo, con una visión de varias décadas y no solo planes que se diluyen al tercer año de gobierno y que solo sirven como carnada electoral.

Hay muchos más consejos para la inversión, pero uno importante es dar a esas personas de negocios la certeza de que sus fábricas tendrán acceso a la electricidad a un costo competitivo, sin caprichos monopólicos trasnochados.

Que podrán circular en carreteras en las que, además de que no asalten sus transportes, tampoco verán cómo se destruyen las suspensiones entre tanto bache. Son puertos, aduanas, aeropuertos, caminos.

¿Quieren un consejo para la inversión? No arriesguen las finanzas públicas con el financiamiento de barriles sin fondo como Pemex, por el mero capricho de mantener un monolito estatizado.

Las finanzas públicas están en camino de caer en un agujero negro si no se corrige el déficit fiscal, si no se desacelera el crecimiento de la deuda, si la economía no crece, pero los gastos públicos lo hacen de manera exponencial.

Ya tienen una bonita foto de los integrantes del Consejo de Promoción de Inversiones, ahora lo que tienen que hacer es escucharlos.

Un consejo más para la inversión es que, si ya tienen ahí sentados a los más prominentes inversionistas de México, que les pregunten cómo se planifica a largo plazo, con una visión de varias décadas y no solo planes que se diluyen al tercer año de gobierno y que solo sirven como carnada electoral.