Minuto a Minuto

Nacional Dos ataques armados dejan cuatro muertos en Valle de Chalco
Durante una agresión fue herido el conductor de una unidad repartidora, los reportes señalan que habría sido alcanzado por una bala perdida
Deportes Mikel Arriola y Francisco Iturbide ausentes en conversatorio del Senado sobre el regreso del ascenso y descenso
Los titulares de la FMF y de la Liga MX habían sido invitados a un conversatorio en el Senado sobre la cancelación del ascenso y descenso
Nacional Iglesia de México pide a las autoridades y al pueblo “no acostumbrarse a la violencia”
La Iglesia advirtió que la violencia en México continúa arrebatando vidas, provocando desapariciones y desplazando familias
Deportes Infantino retira propuesta y abre revisión de la FIFA; ¿qué dijo?
Solicitará determinar si debe encargarse una evaluación externa independiente del actual marco de gobernanza para iniciativas estratégicas
Internacional ICE se encamina a una década sin director nombrado, tras el retiro del nominado por Trump
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se encamina a cumplir una década sin un director aprobado por el Senado de EE.UU.

Un tema recurrente de las mesas del coloquio Desafíos a la libertad, a que me he referido en este espacio, fue la crítica a la polarización del discurso público inducido por el del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Sobre este tema cruzaron por el coloquio comentarios de Jorge Castañeda, Enrique Krauze, Ana Laura Magaloni, Federico Reyes-Heroles, Héctor de Mauleón, Valeria Moy, José Ramón Cossío, Christopher Domínguez, Guillermo Sheridan, Lisa Sánchez, José Woldenberg y Jaime Sánchez Susarrey.

Un ángulo compartido por la mayoría fue la dureza del discurso presidencial, que no tiene el tono del debate democrático, sino, todavía, el del combate de campaña: ellos o nosotros.

El efecto polarizador de esta dureza de la palabra presidencial apenas puede exagerarse en su impacto en los medios tradicionales ni en sus secuelas agresivas en lo que el Presidente llama “ benditas redes sociales”, cuentas de Twitter, Facebook, YouTube donde el mandatario tiene muy activos partidarios que muestran su simpatía por él insultando a sus críticos.

Se recordó con pertinencia que, en la batalla de la opinión pública, quien está obligado a la tolerancia es el gobierno, por la sencilla de que tiene poderes de coacción de los que sus críticos carecen.

Las descalificaciones emitidas desde la palabra presidencial tienen un peso incomparable con las voces que disienten de él. Entre otras cosas, porque las palabras del Presidente pueden ser entendidas por sus subordinados como órdenes de actuar contra los aludidos.

Castañeda y Krauze trajeron al Paraninfo de la Universidad de Guadalajara, donde se celebró el coloquio, el recuerdo de una forma de coacción presidencial sobre la prensa ya ejercida en México: no solo negar recursos de publicidad oficial a los desafectos, sino también inducir la abstinencia en los anunciantes privados.

Es lo que hizo el presidente Luis Echeverría con el diario Excélsior en 1973-1976, sugiriendo a los empresarios que no invirtieran en el medio de comunicación entonces dominante de México, para ponerlo a merced del gobierno.

La maniobra terminó en la inducción política de un cambio en la dirección del diario que puso fin al despertar democrático de la opinión pública que representaba Excélsior.

No ha terminado de pagarlo en la memoria pública aquel presidente.