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El monólogo es el acta de defunción del diálogo.
Florestán.

Cuando el 31 de agosto de 2016 Donald Trump visitó al presidente Enrique Peña Nieto en Los Pinos, se desató una crítica feroz de muchos de los que hoy miran hacia otro lado para no ver la relación política del presidente López Obrador con el mismo personaje.

Peña Nieto tenía razón en aquel momento, estaba convencido de la victoria del empresario, aunque luego tuvieron diferencias por temas migratorios que le llevó a cancelar dos visitas a Washington.

Hoy en día, aquella atropellada visita no tiene peso alguno, lo que priva es la entonces inimaginable relación entre López Obrador y Trump al punto de recibir reconocimientos públicos que no ha hecho a ningún otro jefe de gobierno del mundo.

En el mensaje a la nación del martes, que fue el lanzamiento de su campaña de reelección, los dos temas que más destacó fueron la baja en la migración, con el muro, por supuesto, y la nueva etapa de libre comercio que beneficia a trabajadores y agricultores de su país.

Debo apuntar que en esos dos temas, México ha sido la parte más activa e interesada: la firma del T-MEC y la detención de 175 mil migrantes el año pasado.

Pero Trump los presentó como sus triunfos. No hubo reconocimiento a nadie más que a él mismo que tuvo, además, su mejor semana: el martes, en Iowa, el ridículo de los demócratas que, como la oposición en México, carece de liderazgos sucesorios y de organización, y ayer la exoneración del juicio de destitución.

Dicho lo anterior, debo reconocer la sagacidad de López Obrador en su relación con Trump, que lo acompañará el resto de su sexenio, será reelecto el 3 de noviembre. Ha evadido y evitado confrontarse con él, ha cambiado políticas públicas como la migratoria que ha salvado de graves daños al país como los aranceles, el arma favorita de Trump.

La otra opción era el enfrentamiento y me queda claro que en ese plano, México tiene infinitamente mucho más que perder que Estados Unidos, y así ha llevado la fiesta en paz.

El problema surgirá cuando allá exija algo que aquí no pueda cumplir.

RETALES

1. UNAM.- El presidente López Obrador reconoció que hay quien mece la cuna en los conflictos de la universidad, que existe intencionalidad y coincidió con el rector Enrique Graue, en que no van a pasar. Que así sea;

2. PUENTES.- Pues se acabaron los puentes vacacionales para que los días de guardar se cumplan en su fecha y no se adelanten a los lunes. El presidente habló del 16 de septiembre, que siempre se ha celebrado en su día; y

3. PORTAZO.- Los gobernadores del PAN ya habían alcanzado un acuerdo con el secretario de Salud sobre el INSABI y al comer con el presidente, los desconoció y planteó: todo o nada porque, me dijo ayer el gobernador de Aguascalientes, Martín Orozco, quiere centralizar todo el sistema de salud. Y se acabó.

Nos vemos mañana, pero en privado.