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El lunes de esta semana se dio a conocer que el Premio Nobel de Economía 2015 fue otorgado al escocés de 70 años Angus Deaton, doctor en Economía por la Universidad de Cambridge y catedrático de la Universidad de Princeton, por sus estudios sobre el consumo, la pobreza y el bienestar.

La contribución principal de Deaton ha sido un cambio fundamental en el enfoque analítico de las políticas de bienestar, típicamente basado en el estudio del comportamiento de datos agregados a nivel macroeconómico, para dar un mayor peso a información microeconómica detallada. Asimismo, los estudios de Deaton se han destacado por combinar el rigor analítico y la sofisticación matemática y estadística con conclusiones claras y aplicables.

La premisa básica de los estudios de este premio Nobel es entender lo que hay detrás de las decisiones individuales de consumo de los agentes económicos e identificar las principales variables que determinan la pobreza. Para Deaton, este entendimiento debe ser el bloque de partida y parte toral en el diseño de cualquier política pública enfocada en combatir la pobreza y mejorar el bienestar.

Para lograr este mejor entendimiento de las decisiones individuales, Angus Deaton ha dedicado años al estudio de los patrones de consumo de los individuos con base en un sofisticado análisis matemático y estadístico de datos detallados recolectados en miles de encuestas. Esta información incluye estadísticas como el tipo de comida que consumen los individuos, las condiciones de su vivienda, el tipo de servicios al que tienen acceso, su edad y su nivel de ingresos, entre otras. Sin embargo, las contribuciones de Deaton no se limitan a la recopilación estadística de datos de comportamiento individual sino a un profundo estudio cualitativo de dicha información, incluyendo un análisis detallado de la metodología de recopilación detrás de los datos.

Los estudios microeconómicos de Deaton han sido trascendentales para entender mejor las consecuencias a nivel macroeconómico en términos de políticas para el combate a la pobreza y la desigualdad. Los estudios de Deaton funcionan como herramientas básicas para la toma de decisiones de los gobiernos en cuestiones fundamentales como la aplicación de impuestos al consumo a ciertos bienes y servicios y la introducción de subsidios y apoyos sociales.

Por ejemplo, de acuerdo con los estudios de Deaton, la decisión de aplicar el IVA a un nuevo conjunto de bienes o servicios debe analizarse en un amplio contexto donde se pueda inferir cómo variarán las decisiones de consumo de los individuos con base en sus patrones de consumo, su nivel de ingresos y su edad, entre otras variables. Adicionalmente y como parte de su obsesión por el análisis microeconómico de datos estadísticos, Deaton ha prestado especial atención a la identificación de los principales factores que contribuyen a la pobreza, llegando a conclusiones que en algunas ocasiones han ido en contra del grano. Una de estas conclusiones controversiales de los estudios de Deaton es que la implementación de subsidios y apoyos directos para combatir la pobreza y mejorar el bienestar no son muy eficientes.

Aunque reconoce que los programas de subsidios alimenticios y apoyos especiales pueden funcionar, Deaton argumenta que su impacto es mucho menor que el que puede tener el crecimiento económico. Para Deaton, dos de los principales obstáculos para reducir de la pobreza y mejorar el bienestar son la debilidad institucional y la disfuncionalidad gubernamental, factores que son común denominador en los países más pobres del mundo. Para Deaton, las medidas de combate más eficientes contra la pobreza y la desigualdad son el fortalecimiento de las instituciones, la lucha contra la corrupción y en menor grado la eliminación de las barreras al comercio internacional y la migración.