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Ya no da lana eso de los 43. Así que Vidulfo Rosales, el abogado de los padres, se fue a la nueva Corte, donde sí corre la lana: por ejemplo, la ministra Batres tiene 79 ayudantes, que ganan en conjunto cinco millones al mes.

Así que el abogado abandonó la causa de los normalistas y agarró hueso como asesor del nuevo ministro, Hugo Aguilar. Llama la atención, porque Aguilar es indígena, y a Rosales le disgustan los indígenas.

En abril de 2016, El Universal divulgó un audio: Rosales dice que los padres de los 43 son “pinches indios piojosos” aburguesados con tantos viajes y apoyos del gobierno de Peña, negados a cargar cobijas y recoger platos, en giras dentro y fuera de México.

Dice:

“Quiero pasar al baño, pero es un lío porque los padres están haciendo una pinche fila interminable. No sé por qué a todos se les da que se quieran bañar, pinche bola de indios. Luego hay unos medio ojetes; van subiendo las madres de familia, y ellos primero se suben”.

Rosales se queja de que quieren pasársela de shopping en los viajes y exclama: “Pinches indios piojosos. Y ahí ando como si fuera un papá regañando escuincles, pero, bueno, ahí vamos, ¿no?”

Al irse con el ministro Aguilar, el pasado alcanza a Rosales, porque el orgullo de la 4T es el nuevo ministro. “Felicito al pueblo de México, supo elegir a un indígena como presidente de la Corte”, expresó la presidenta Sheinbaum.

Ahora deberá cuidar sus palabras contra los “pinches indios”: podría perder un buen dinero. La nueva Corte paga bien, al menos en el equipo de la ministra Batres, quien puso a un escolta, Alberto Solano, a ganar 500 mil pesos al año, sin ser abogado.

Y Rosales entendió que los 43 ya no dan lana. López Obrador dejó de pagar lo que el gobierno de Peña, que pagaba los viajes y el activismo de los padres, y hasta un millón de dólares a los expertos de la CIDH que trajo Emilio Álvarez Icaza a investigar.

Aunque, alrededor de los 43, parece que hubo otro tipo de dinero, según otro audio del abogado Rosales, en charla con Mario César González, padre de uno de los 43: hablan de que el cártel Guerreros Unidos envió 200 mil pesos.

Rosales: “¿Pero qué le dijeron? ¿Así le dijeron? ¿Qué le regresaran el dinero o le dieran a él?”. González: “Que le entregara a los padres los 200 mil pesos. ¿Es cierto lo del dinero”. Rosales: “Creo que sí”.

Quizá fue por eso el mensaje de La Jornada sobre la llegada de Rosales a la Corte:

“¡Cuidado! Hay demonios vestidos de asesores. Ojala les toque limpia”.