Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

El no saber ser vocero

laura garza

Laura GarzaEnfoque Manual

Lo que menos muestra el vocero de la pandemia de COVID-19 en México, Hugo López-Gatell, es empatía para con los ciudadanos

Quienes fungen como voceros deben tener claro que salir diariamente a una rueda de prensa es salir a escena bajo un plan de acción, o mejor dicho, de acuerdo a una estrategia de comunicación, que no solo les permita responder preguntas sino comunicar mensajes.

La amabilidad, la imagen física, el lenguaje no verbal, el tono de voz, las posturas a la hora de responder o de explicar, todas tienen o deberían tener una razón de ser.

Hace algunos años tuve la fortuna de tomar un Diplomado de Comunicación Gubernamental y dentro de él, conocer a Carolina Eslava, consultora especializada en el desarrollo de habilidades de comunicación para hombres y mujeres líderes, y que una de sus principales tareas es crear mensajes persuasivos y memorables para las audiencias a través del media training.

Su conocimiento y experiencia nos llevó a un ligero entrenamiento como voceros de nuestras propias dependencias, y claro pude sacarle el doble de provecho con mi gusto y estudios sobre la importancia de la imagen y la comunicación.

Nuestro máximo vocero de la pandemia, el epidemiólogo Hugo López-Gatell, no ha dejado de ser tema de conversación desde la primer quincena de marzo de este año cuando parecía que la pandemia la teníamos domada y no pasaría nada grave.

Él mismo está colocado como el personaje de la política mexicana mejor posicionado en la lista de Posicionamiento de Personajes Políticos Nacionales más importantes, según el estudio realizado por México Elige como parte de sus investigaciones digitales.

La lista incluye a 61 personajes políticos, y López-Gatell toma la batuta sobre el canciller Marcelo Ebrard y el propio presidente, López Obrador.

No tiene mucha ciencia detectar el por qué se encuentra en el top, la repetición de su presencia en medios de comunicación nacionales e internacionales lo ponen en el ojo del huracán, y esto tampoco quiere decir que es en positivo, simplemente es el personaje que la gente más recuerda hasta el día de hoy y diariamente.

Hoy decidí tomar seis fotografías que retratan al vocero mexicano del COVID-19 en donde lo que menos muestra es empatía para quienes acuden a sus ruedas de prensa y para los ciudadanos.

No entraré en el tema de sus gestos, sus risas y muchas veces hasta su buen humor en un rol que tiene como finalidad mantener y elevar el prestigio del actual gobierno y de la Secretaría de Salud a nivel nacional.

La propia Carolina Eslava nos dejaba claro que el vocero siempre, sí o sí, debe de mostrarse amable, empático y con una comunicación horizontal con los periodistas, principalmente, quienes son su primer línea de audiencia.

López-Gatell Ramírez ha tenido días en los que se ha molestado con las preguntas, se ha ofendido y ha mostrado una nula capacidad de comunicar un mensaje apropiado para la prevención y cuidado de toda la población y peor aún, su trato directo con los gobernadores.

El epidemiólogo, con el micrófono como mando, se ha presentado todos los días entre semana a las 7 de la noche a actualizar la lista de mexicanos fallecidos. Hoy superaremos los más de 56 mil muertos por el famoso COVID-19.

Por un mal manejo, pésimo cuidado, cero prevención, enfermedades cardiovasculares, falta de atención en hospitales por saturación, y carencia de doctores que acuden a sus casas para revisar y confirmar si tienen o no el contagio.

En fin, muchas variables en las que miles de mexicanos han terminado perdiendo la vida.

Ya hemos hablado sobre la importancia del mensaje a comunicar. Muchas veces no se entiende y no se prioriza la imagen, pero déjeme le pongo un ejemplo muy simple. El mensaje es como un dulce, que por supuesto incluye en envoltorio. Si lo que lo cubre no está limpio, no se ve atractivo, pues no podrías creer que el caramelo en el interior enloquecerá a tu paladar.

Así el mensaje, don López-Gatell ha acudido a rectificar el número de fallecidos con corbatas coloridas, camisas claras como si fuera un día de campo, en guayaberas o playeras tipo polo, que suele ser lo más casual-informal para presentarte en un acto oficial.

Entonces el “todo”, la estrategia, el mensaje y el vocero, no están cumpliendo con una de sus principales funciones: ser empático en su mensaje.

No se puede ser tan frío y en ocasiones irónico, ante el dolor ajeno y mucho menos hacer parecer que las vidas de todos los mexicanos, sin contarlo a él y al gabinete, corremos peligro.

No olvidemos que en alguna de sus presentaciones dejó claro que los que debemos de preocuparnos somos nosotros, no ellos.

El envoltorio está siendo cada vez más indiferente hacia la gente, hacia los y las mexicanas que hoy se enfrentan ante una carencia en la canasta básica, a quienes han perdido a sus padres y ahora les toca salir a trabajar en un ambiente hostil y con pocas oportunidades.

Bien lo dijo Carolina Eslava: “En una crisis nunca vas a ganar, pero puedes perder menos”; y eso tampoco lo contempla este nuevo gobierno.

Fotos de EFE y Gobierno de México

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