Pandemia por coronavirus (Cobertura especial)

El indispensable optimismo

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Liébano SáenzParalaje

La situación nos obliga a apreciar mucho de lo que tenemos a partir de lo precario que es la salud y la vida misma

En recuerdo de nuestro querido Juan Bustillos.

Todos hemos padecido las dificultades que ha impuesto la crisis sanitaria derivada de la pandemia. Cada quien, en lo personal, familiar o colectivo, puede hacer un recuento de los costos de la tragedia. Llegamos al término de un año complicado, pero afortunadamente ya se vislumbra una salida por las múltiples opciones de vacuna. Un gran logro de la civilización, de la empresa y de la ciencia, más que de la política. Lamentablemente, la inmunidad colectiva es un proceso muy lento y llevará tiempo alcanzarla.

Ver con optimismo el futuro se ha vuelto indispensable para superar la adversidad. Ya no es una expresión voluntarista o de buen deseo, sino un imperativo para empezar a cambiar o para adaptarnos a la nueva realidad. Las dificultades no se superan con la pena y el lamento, tampoco con la pasividad que espera que las soluciones vengan de fuera. Es el trabajo, el esfuerzo, el orden y la disciplina en nuestras vidas, actividades y trabajo lo que nos sacará adelante.

Sí podemos ser una mejor sociedad y mejores personas. La situación nos obliga a apreciar mucho de lo que tenemos a partir de lo precario que es la salud y la vida misma. Esto invita a la solidaridad, a la generosidad, a un sentido de fraternidad y de amor al prójimo y del privilegio que es el de contar con una familia y de la compañía de los seres queridos.

A las autoridades, a todas, les corresponde asumir el nuevo momento de la sociedad mexicana alentando esa extraordinaria energía social en potencia. Los meses próximos, en lo político, serán de competencia. Es necesario romper con la polarización y el ambiente de odio que se ha ido incubando. Finalmente para el pleito se requiere más de uno.

El éxito no derivará del triunfo personal o de partido, sino de un sentido de proyecto que hace de lo particular una aportación al bien común, el beneficio de todos. No será fácil que la disputa tenga lugar en términos amables, nunca ha sido así; sí lo puede ser el desenlace, si todos aceptamos una vez definido el resultado dar lugar a la concordia y al entendimiento tan necesarios hoy más que nunca para dar lugar a un mejor porvenir.

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